Noé García Gómez

A poco más de dos años de que se lleve a cabo la elección presidencial en 2024, el presidente López Obrador dijo que mandaría una reforma electoral para cambiar condiciones sustanciales en el sistema electoral y que sin duda también trastocarán el sistema político mexicano.

Algunas de sus ocurrencias serían, en palabras del mismo presidente, “reducir legisladores, nada más que todavía estamos en eso, en el análisis, si quedan nada más legisladores electos. Se está viendo eso, pero de que va a haber una disminución, sin duda, y lo mismo en el caso del presupuesto a los partidos y en el funcionamiento del INE (Instituto Nacional Electoral)”, por lo que estas “ocurrencias” se transformarían en iniciativa de ley, por ejemplo, dijo “mi propuesta es que se elija…, que el pueblo elija a los jueces, que se propongan como candidatos a ser consejeros y a ser magistrados a gente con vocación democrática e inobjetable honestidad”.

De dichas declaraciones podemos sintetizar que el presidente propone tres grandes cambios: 1. Reducción de senadores y diputados desapareciendo los plurinominales; 2.- Elegir a jueces del tribunal electoral y consejeros del INE por voto directo; y 3.- Reducción del financiamiento a los órganos electorales y partidos políticos.

De lo anterior se tienen que considerar algunos aspectos:

  1. Reducción de senadores y diputados desapareciendo los plurinominales: de los primeros estoy de acuerdo, ya que el espíritu original del Senado es ser la representación en igualdad de condiciones de los estados en el Poder Legislativo de la Federación; en el caso de los diputados es distinto, si bien se ha abusado por parte de algunos partidos de los diputados plurinominales, cooptando los espacios para las cúpulas familiares de los partidos políticos, tienen una función primordial en el equilibrio de poderes, el de contribuir a acercar la representación popular con los porcentajes de votación, muchos ejemplos hay, pero uno que es fundamental, la conformación del Congreso de la Unión en 1997, donde el PRI perdió por primera vez la mayoría y contribuyó a generar el proceso de transición en el México que hoy tenemos; el mismo López Obrador se vio beneficiado de esto, ya que en dichas legislaturas donde el PRD logró la mayor representación legislativa, él era presidente de dicho instituto político.
  2. Elegir a jueces del tribunal electoral y consejeros del INE por voto directo: esta propuesta por sí sola no garantiza su integridad, ni independencia judicial o electoral, sino todo lo contrario, se tiene el caso de Bolivia que fue una experiencia muy negativa, en el año 2011 en Bolivia -tras una reforma- se realizó una elección popular para seleccionar a los magistrados de los más altos tribunales de la Nación. Se dijo que era muy democrático y que iba a garantizar imparcialidad e independencia de los juzgadores, y resultó que en unos cuantos años esos órganos jurisdiccionales terminaron siendo capturados, captados o sometidos por el presidente de la República. Al grado tal que el Tribunal Supremo de Bolivia llegó al extremo de que en el año 2016 le permitió al presidente de la República buscar una segunda reelección, cuando solamente permitía una. Por lo que más bien se tiene que explorar un modelo muy distinto que sería el de robustecer los comités de selección ciudadanos. En medida que se fortalezcan comités especializados integrados por ciudadanas y ciudadanos para seleccionar a jueces y consejeros, con los que se pudieran generar mayores garantías de esa independencia, de esa idoneidad y de esa integridad.
  3. Reducción del financiamiento a los órganos electorales y partidos políticos; finalmente este tema podría resultar muy popular por los excesos que se vienen a la mente del derroche de dirigentes partidista, pero la realidad es que se tiene que establecer una fórmula donde se deje en buenas condiciones a todos los partidos frente a la tentación de los gobiernos de hacer uso de sus recursos públicos para apoyar a los candidatos, vimos cómo hace poco se sancionó a la hoy secretaria de Educación Pública Federal, ya que cuando fue presidenta municipal se le comprobó el exigir a sus trabajadores cuotas de dinero que fueron dirigidas a candidatos y su partido.

Se tiene que estar atento y buscar que los legisladores puedan mejorar nuestro sistema electoral, pero no con ocurrencias de ocasión o con una maléfica intención de dejar malherido y cooptado a los órganos legislativos, electorales y tribunal electoral.

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