DR. GERÓNIMO AGUAYO LEYTTE

Le epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes. Se estima que entre el 1 y el 2% de la población general han padecido o padecerán epilepsia. La enfermedad se define como un trastorno en el que las neuronas de la corteza cerebral que normalmente se relacionan entre sí a través de impulsos eléctricos y neurotransmisores químicos, sufren por diversas razones un descontrol que genera descargas eléctricas anormales, excesivas y desordenadas y que se manifiestan en las personas por síntomas diversos como movimientos involuntarios, pérdida de la relación con el medio ambiente, sensaciones extrañas como lo ya visto y lo ya vivido, percepción de estímulos luminosos, auditivos, pensamientos recurrentes, como algunos ejemplos de esta gran variedad de síntomas y manifestaciones. Lo habitual es que estos fenómenos duren segundos a minutos y en ocasiones tienden a recurrir. Estos episodios que se repiten se denominan crisis epilépticas. Sobresalen entre ellas las crisis motoras, antes llamadas crisis convulsivas que son las más impresionantes porque implican la pérdida de la conciencia, frecuentemente caída al piso y movimientos bruscos, acompañados de dificultad para respirar, palidez en la piel, en ocasiones incontinencia urinaria y aparición de cianosis en cara que se resuelve en poco tiempo. No es infrecuente que pacientes con este tipo de crisis las presenten en lugares públicos como escuelas, iglesias, plazas y generan en quienes las observan sensación de temor, algunos de curiosidad pero también por fortuna de compasión.

Las crisis motoras generalizadas como se han descrito, no son las únicas como hemos anotado previamente, pero en buena medida son las que han contribuido a través de la historia a que la epilepsia se considerara como una afección diabólica, un castigo divino o una enfermedad mental, que en ocasiones provocaba y aún provoca vergüenza, discriminación o estigmatización.

La epilepsia es una enfermedad modelo para conocer el complejo funcionamiento de nuestras redes neuronales y es motivo de intenso estudio en muchos laboratorios del mundo que intentan desentrañar los intrincados circuitos que conectan unas neuronas o grupos neuronales con otros. Así ha nacido un neologismo científico para abarcar esta materia: “conectómica”.

Como en muchas de las ciencias médicas los avances en el tratamiento de la epilepsia son notables. Cada vez mas pacientes logran controlar su padecimiento y en algunos casos se alcanza la curación.

El conocimiento más claro y profundo acerca de la epilepsia nos debe acercar a comprender mejor a los enfermos que la sufren y ser más solidarios con ellos. Frecuentemente convivimos con pacientes epilépticos y no nos damos cuenta pues el trastorno es episódico y generalmente breve.

Eduquemos a nuestros hijos para cultivar en ellos una mirada de comprensión y de compasión, con los enfermos en general y con los que además tienen alguna discapacidad. Es así como nosotros y nuestros hijos podríamos romper la inercia del pasado que ve a la enfermedad en general y a la epilepsia en particular, como un castigo o una condición vergonzosa.