Alberto Bortoni Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- El nombre Mustang ha sido para muchos sinónimo de ocho cilindros. Pero el mundo está cambiando y, aunque nos resistimos a pensar que el V8 desaparezca, las motorizaciones más pequeñas pero igualmente potentes parecieran convertirse en la opción más adecuada, aunque sea para cumplir con las pruebas de emisiones ambientales.
Primero debemos de aclarar que el motor V8 de 5.2 litros del Shelby GT350 es verdaderamente la joya de la corona. Ningún otro motor que haya traído el Mustang está en ese nivel, pero este realmente no es un auto de producción normal.
El 5.0 litros del GT es una motorización más terrenal; pero perfectamente adecuado para un deportivo de la talla del Mustang y muy vivible en un vehículo para uso diario de un entusiasta.
La motorización V6 también nos impresionó de forma agradable. No tiene el punch del V8, pero tiene lo suficiente para corretear sedanes de buen calibre y esto es indispensable en un auto con la apariencia del Mustang, al que aparte, todos quieren jugarle carreras.
Para quien busca un deportivo con un exterior atractivo y con un desempeño bueno sin llegar a ser extraordinario, el Mustang EcoBoost es una opción a considerar. Más aún porque logra un adecuado rendimiento de combustible y está bien equipado.
Para los que están considerando un turbo viniendo de un ocho cilindros o bien de un turbo de tracción delantera les convendrá saber que el Mustang EcoBoost es un extraño híbrido entre estos dos segmentos.
La calibración que Ford dio al motor de este auto es un punto intermedio entre el torque a muy bajas revoluciones del V8 y la potencia hasta alto rango de los pequeños cuatro cilindros turbo.
Es decir, Ford intentó darle un alto par a bajas revoluciones al motor. Esta es una característica de los motores de alta cilindrada y una de las cualidades más apreciadas del Mustang y los pony cars en general. En motores de baja cilindrada esto se puede lograr (hasta cierto punto), diseñando algunos parámetros de la construcción del motor y su calibración electrónica.
El par no está tan abajo como en un V8, pero sí está disponible abajo comparándolo con un cuatro cilindros. Es decir, quedó en un rango medio del tacómetro. El problema está en el rango alto. Los motores turbocargados de cuatro cilindros gustan de las altas revoluciones y comúnmente pasar las 5 mil rpm trae como resultado una aceleración, sonido y sensación agradable al conductor. En este EcoBoost pareciera como si se quedara sin aire a altas revoluciones y en revoluciones bajas no tiene la presión del turbo suficiente. Además al motor le es difícil recuperarse cuando hay intervención de las asistencias electrónicas.
Pero no todo está perdido para quien quiere un desempeño deportivo del Mustang EcoBoost; sólo hay que trabajar un poco más para obtenerlo. Por principio de cuentas hay que quitar las asistencias electrónicas, por lo que hay que ser responsables de en dónde se juega con el carro.
Sin las asistencias y el control de tracción interviniendo constantemente, es más fácil mantener el motor en el rango de operación agradable y con el turbo acelerado. Los cambios tras el volante permiten operarlo manualmente y jugar con las revoluciones y el deslizamiento de las llantas traseras.
En arranques de semáforo, en donde muchas veces se tiene la posibilidad de prepararse un poco, el auto acelera rápidamente. Incluso debe de ser bastante más rápido que los Mustang V8 de hace no muchas generaciones.
Con el Mustang EcoBoost Ford ofrece una opción más accesible que el V8, tanto de adquirir como de mantener, pues las idas a la gasolinera seguramente serán más espaciadas. Ofrece un amplio equipamiento y amenidades en el interior. Y, aunque su motorización no será del agrado de todos, está lejos de ser una motorización débil. Incluso, si se trabaja bien tiene el potencial de dar sustos a autos de mayor talla.
Puntos a favor:
– Buen consumo de combustible.
– Alto nivel de equipamiento.
– Se puede conducir rápido aunque con esfuerzo.

Puntos en contra:
– No tiene ni el par sin esfuerzo de los V8 ni las altas revoluciones de los cuatro modernos.
– Le cuesta trabajo al motor sobreponerse a las asistencias electrónicas de seguridad.
– Sonido del motor extraño para un Mustang.
Ford Mustang EcoBoost
Motor: I4 2.3l turbo
Potencia: 310 hp @ 5,500 rpm
Torque: 320 lb-pie @ 3,000 rpm

Transmisión: Aut. 6 vel.
Tracción: Trasera
Precio: 553 mil 900 pesos

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