Víctor Hugo Granados Zapata

La llegada de una nueva administración estatal trae consigo la oportunidad de impulsar estrategias innovadoras para mejorar los servicios públicos, entre ellos obviamente el sector educativo. Más allá de las propuestas “populares”, existen factores de gestión y planeación que son vitales para marcar el rumbo de la educación en nuestro estado. Asimismo, en nuestro contexto actual a nivel nacional, se requieren autoridades responsables en la materia, que estén conscientes sobre la crisis educativa en la que estamos pasando, ¿cuáles son las directrices que deberían seguir? ¿Qué rubros debe contemplar un plan de contingencia educativa?
De inicio, la próxima gobernadora debe tener claro que salvaguardar la autonomía del Instituto de Educación de Aguascalientes es fundamental para cimentar las bases de un futuro educativo más prometedor. Como lo he referido en columnas anteriores, Aguascalientes (junto con un par de entidades más) fue de los únicos estados que implementaron estrategias para combatir el rezago educativo durante la pandemia, o bien, buscar la manera de garantizar un retorno más seguro a las aulas. Este tipo de acciones lograron llevarse a cabo, principalmente, gracias a su autonomía en las diversas tomas de decisiones como promover programas de revisión de instalaciones seguras, la organización de foros con diferentes miembros de la comunidad educativa (docentes, estudiantes, personal educativo, directores, etc.) y sobre todo en implementar sus propias estrategias, basadas en evidencia. El ejemplo contrario lo tenemos con entidades como Puebla y Veracruz, que decidieron homologar su política educativa con la del Gobierno Federal y con ello justificaron su omisión en buscar nuevas alternativas para mejorar el servicio educativo.
Por otra parte, debe existir obligatoriamente un refuerzo presupuestal en materia educativa. A nivel global, el Banco Mundial ha señalado que la brecha de inversión en países de ingreso alto vs países de ingresos medianos o bajos se ha ido expandiendo a causa del COVID-19; asimismo, también han señalado que el grupo más vulnerado durante este periodo es el que comprende la educación inicial, estimando que el 53% de los niños de 10 años en países de ingresos bajos y medianos tendrán una afectación significativa en su aprendizaje, al grado de no poder leer ni comprender un texto sencillo (Banco Mundial, 2021). Con estas cifras, aunadas al nivel de deserción y abandono escolar revelado por el informe del INEGI Ecovid-Ed 2021, donde más de 5.2 millones de estudiantes abandonaron sus estudios, resulta indispensable contar con programas de contingencia en todos los niveles educativos. ¿Cómo deberían abordar el cálculo del presupuesto y la planeación de los programas?
En primer lugar, se requiere de una evaluación multidisciplinaria, acompañada de centros de investigación y universidades, que permitan obtener información actualizada sobre el panorama educativo a nivel estatal, de esta manera identificar por sectores los niveles de deserción escolar y rezago educativo para abordar, de forma más efectiva, el problema (por ejemplo, el Estudio Longitudinal del Desarrollo de Niñas y Niños de Aguascalientes, EDNA, realizado por el CIDE Región Centro, puede ser un parteaguas para planear una nueva evaluación diagnóstica). Si no contamos con datos precisos y segregados sobre el estado de la educación en Aguascalientes, el resto de las políticas que deseen implementar se van a reducir en buenas intenciones (como suelen ser las becas sin condicionamiento), estas últimas estrategias suelen ser populares, pero no solucionan nada y terminan por prolongar las carencias sustanciales del ámbito educativo. Una vez recabada la información, se deben discutir estos datos con los diferentes agentes educativos en la entidad, comenzando con las propias autoridades escolares y expertos en materia educativa, atendiendo a diferentes perspectivas que permitan la elaboración de una estrategia de acción respaldada por evidencia y, por consiguiente, una discusión informada. Finalmente, de esta discusión se va a tener una noción del apoyo presupuestario estimado para aplicar el programa de contingencia educativa y de mejora, algo que deberá promover a capa y espada la próxima gobernadora a través del proyecto de egresos del presupuesto estatal ante el Congreso Local (mediante el nuevo secretario de Finanzas).
Este enfoque debe ir, forzosamente, dentro del Plan de Desarrollo Estatal de la nueva administración y su planeación inicial puede integrarse por instituciones educativas (las universidades y centros de investigación), a la par de las propuestas de campaña en la materia. Quizás suene complicado de inicio, pero si realmente se quiere hacer un cambio en la política educativa estatal que sea de provecho para nuestra generación y las que vienen en camino, este es el camino idóneo. Actualmente, la política educativa a nivel federal está hecha pedazos, los programas para combatir el rezago o la brecha educativa no han funcionado como deberían (las propias cifras de abandono lo demuestran) y aquellos programas que funcionaban para reducir la desigualdad educativa (como el de Escuelas Tiempo Completo) han sido eliminados. Pero lo más lamentable es la indiferencia de la SEP en este asunto, donde la titular Delfina Gómez está más ocupada tomándose fotos con la Jefa de Gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum y presumiendo descaradamente en redes sociales que está planeando su campaña por la gubernatura del Edomex, que buscando alternativas para solucionar la crisis educativa. Necesitamos una gestión que tome en serio al sector educativo, ya que a nivel federal estamos perdidos y solamente nos queda la gestión estatal. Si el cambio no viene de aquí, estaremos perdidos.

¡Participa con tu opinión!