Como ya hemos mencionado en las últimas participaciones, la crisis económica que veníamos pronosticando, llegó. Sin lugar a dudas, nos encontramos sumergidos en una rigurosa contracción de la actividad económica en todo el mundo.

La rápida propagación del COVID-19 ha afectado severamente las perspectivas de crecimiento de la economía mundial, lo que ha conducido a un preocupante deterioro de las condiciones financieras globales. Asimismo, se ha registrado una delicada disminución en los precios de las materias primas, especialmente el petróleo.  Ambas cuestiones, presentándose de manera conjunta, parecieran formar la tormenta perfecta. En el caso particular de nuestro país, existen dos instituciones que son los que pueden amortiguar el impacto de esta severa situación. Indaguemos.

El pasado viernes, la Junta de Gobierno del Banco Central de México decidió adelantar su reunión, con la finalidad de poder anticipar su decisión de política monetaria, ante el terremoto económico que vive el mundo entero. Se tomaron tres medidas.

Primeramente, se redujo en 50 puntos base el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día, para posicionarla en 6.5 por ciento. Dicha medida, tiene como finalidad poder abaratar el costo del dinero, para que el flujo del mismo se desenvuelva de manera fluida y se logre detonar un mayor crecimiento económico.

En segunda instancia, se disminuyó el monto del Depósito de Regulación Monetaria por un monto de 50 mil millones de pesos. Dicho depósito representa el monto obligatorio que deben dejar en el Banco Central, las instituciones de banca múltiple y de desarrollo. El monto actual, es de aproximadamente 320 mil millones de pesos.

Con esta medida, se busca inyectar liquidez en el corto plazo, a través de la banca con una mayor capacidad de otorgamiento de financiamientos y con un menor costo del mismo.

Por último, Banxico estableció un mecanismo temporal de intercambio de divisas (conocido como línea swap) con la Reserva Federal de los Estados Unidos por un monto de 60 mil millones de dólares. Esto con la finalidad de incrementar la disponibilidad de financiamiento en dólares estadounidenses para los participantes del sector privado.

Estas medidas, además de ayudar a mejorar el funcionamiento de los mercados financieros nacionales y a propiciar un sano desarrollo, generan un poco de certidumbre para todos los inversionistas internacionales. Esto ayuda a evitar la fuga de los capitales que tienen a nuestra divisa nacional, entre otras cosas, en mínimos históricos. Buen trabajo por el Banco Central.

Por parte del Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, hemos visto poca actividad últimamente. La mayoría de los gobiernos en todo el mundo, han tomado cartas en el asunto y han creado esquemas fiscales para aminorar el impacto que pudieran tener las empresas en sus países. Urge la implementación de un plan fiscal de emergencia. La falta del mismo, continúa deteriorando la confianza de los inversionistas, tanto nacionales como internacionales.

Ante la caída en la recaudación fiscal derivada del nulo crecimiento económico, es indispensable tomar medidas que no estaban previstas.

El titular del ejecutivo, ha manifestado que no se presentarán condonaciones de impuestos. Se cita tal cual: “Ya nada de rescates al estilo del periodo neoliberal, que les daban a los bancos, a las grandes empresas y que estén pensando que va haber condonaciones de impuestos u otros mecanismos que se usaban antes”.

En efecto señor presidente, la idea de cancelar impuesto no es la correcta; pero sí lo es el fraccionar y aplazar. La posibilidad de quitar cargas impositivas a todas las empresas del país, es la única salida para evitar un despido masivo de empleos y agravar más esta situación. No existe otra vía para poder soportar la tormenta que se avecina.

De igual forma, la postura de no endeudamiento, no necesariamente es la más adecuada en estos momentos. Observamos cómo el costo del dinero en todo el mundo, se abarató considerablemente, de la mano con las amplias líneas de crédito que tiene nuestro país. A situaciones de extraordinarias, se requieren soluciones extraordinarias. Indispensable poner este rescate a trabajar.

OVERTIME

Como si no estuviésemos rodeados de una infinidad de complicaciones, a través de una dudosa consulta popular, se decidió no aceptar la instalación de una planta cervecera de la trasnacional licorera Constellation Brands en la ciudad de Mexicali, Baja California. Como es costumbre en este gobierno, la consulta careció de alguna regulación y consiguió tirar por la borda, la confianza que los inversionistas habían decidido otorgar a nuestro país. Ante esto: ¿Se genera algún síntoma positivo para invertir en el país?  En lo absoluto. Es realmente sorprendente.

 

@GmrMunoz