Un guerrero ante la adversidad

En la calle Benjamín de la Mora, marcada con el número 410 de la colonia Del Carmen, se erige una vieja vecindad, testigo de infinidad de duras historias de vida.

Entre sus desgastadas paredes, que luchan por no venirse abajo, habitan el señor Francisco, de 66 años y su hijo Miguel, de 30, quien enfrenta discapacidad motriz y de lenguaje.

Francisco, se autodefine como ‘un guerrero’, que tras el fallecimiento de su esposa, víctima de cáncer, asumió la responsabilidad total de brindarle a su hijo, un techo donde dormir y sus atenciones, a pesar de su edad y limitaciones económicas.

En un carro de supermercado que le regalaron hace un año, recorren a diario las calles de la colonia Del Carmen, Miravalle y San Marcos, en las que buscan recolectar cartón, plástico, PET y cualquier material que se pueda vender para así ganarse la vida.

El cuarto que rentan carece de electricidad y de cualquier comodidad básica como una cama. Francisco y Miguel, duermen al ras del suelo, solo por encima de un par de cobijas. Explica que años atrás, fue trabajador de la obra, sin embargo, por su edad, ya no fue posible continuar ganándose la vida de esa manera. Antes de la muerte de su esposa, le prometió que sabría cuidar a su hijo, a quien dice le ha inculcado valores de respeto y amor y se ha convertido en su más grande motor para salir todos los días en busca del sustento.

Francisco, quien no ha podido acceder a los apoyos públicos por falta de documentos oficiales para iniciar el  trámite, apela a la solidaridad de la ciudadanía en espera de que lo puedan ayudar con despensa, ropa y cobijas. Un sueño que le parece inalcanzable es tener algún día un televisor, para que su hijo se entretenga.

Cualquier apoyo lo recibe en su vivienda, en la vecindad ubicada en Benjamín de la Mora 410, a un costado de los baños, a mano izquierda. A pesar de no tener a la vista un número interior, cualquiera de sus vecinos puede informar sobre Francisco y Miguel.

 

Así lo dijo

“Soy un guerrero para seguir adelante, porque a pesar de que está enfermo mi hijo le echo ganas a la vida. A mi hijo lo voy a cuidar para toda la vida porque así me lo encargó mi señora. Gracias a él lucho por la vida, pobremente ahí ando con mi carrito y con mi hijo”.