Víctor Hugo Granados Zapata

La época de cambios institucionales, elecciones, campañas y las renovaciones administrativas siempre han traído consigo una fuerte ola de discursos, ya sean a favor de un grupo, en contra de otro, descalificaciones ad hominem, señalamientos sin sustento, etc.; todo siempre enfocado en obtener el apoyo de las personas (aunque sea a costa de polarizar a la sociedad y mentir dolosamente en el camino). En este escenario, diversos agentes suelen buscar espacios de influencia, o bien, persiguen aquello que les genere mayor beneficio de grupo, específicamente capturando instituciones (públicas, estudiantiles, etc.), así como también tienen la necesidad de cubrir la cuota que les dan desde “arriba”, orillándolos a tomar medidas desesperadas y bochornosas que terminan por exhibir públicamente su ineptitud.

Con los acontecimientos recientes en los que se ha visto involucrada la Universidad Autónoma de Aguascalientes y la forma tan organizada con la que se le ha reprochado sobre dicha polémica, no dejo de pensar en un relato de uno de los novelistas más famosos de inicios del siglo XX, Francis Scott Fitzgerald, que se titula Un diamante tan grande como el Ritz. La trama principal (alerta de spoiler) se basa en un joven llamado John T. Unger, quien descubre a una familia acaudalada que vive en una mansión secreta escondida en una colina apartada de la civilización, pero cuando lo  descubren, tanto el personaje como la sociedad, que debajo de esta hacienda existe un diamante del tamaño de toda la colina, los grupos de interés no dudaron en atacar dicho lugar para apoderarse del tesoro. Esta síntesis, muy delimitada y simplona, del relato (que les recomiendo mucho leer) me hace pensar en cómo nuestra Máxima Casa de Estudios siempre ha sido una institución con una fuerte legitimidad frente a la sociedad hidrocálida y, al mismo tiempo, es de las pocas excepciones de universidades públicas que han logrado tener un manejo sano en sus finanzas, y esto es lo que la ha hecho un “tesoro” para los diferentes agentes políticos que siempre han tratado de influir en ella.

Tan solo comparemos un segundo a la UAA con otras instituciones de educación superior como la UAZ, donde según un reportaje de Saúl Ortega y Alejandro Guzmán del portal NTR Zacatecas, el rector Rubén Ibarra Reyes informó que tienen un déficit de más de 520 millones de pesos para el cierre de este año y que, a pesar de dichas cifras desafortunadas, está en colaboración con el Gobierno del Estado de Zacatecas para gestionar un adeudo de más de 2 mil millones de pesos con el ISSSTE. Asimismo, según el portal La Jornada, la Universidad Autónoma de Nayarit cuenta con un adeudo con el IMSS y el Infonavit de aproximadamente 3 mil 714 millones de pesos, entre los cuáles también hay otro adeudo de 178 millones con la institución financiera Banorte. Y así podríamos seguir analizando diferentes ejemplos, pero el motivo de ilustrar estos casos no es para hacer una especie de exhibición, sino que usted que está leyendo esta columna pueda dimensionar el aprieto en el que se encuentran las universidades autónomas de otras entidades, mientras que la UAA mantiene un control más prudente en cuanto sus finanzas, con su patrimonio y sin el apoyo del Gobierno Federal, Estatal o Municipal. De ahí, me parece irónico que ante el tema de la desincorporación de un terreno de la Universidad para poder llevar a cabo el litigio tan polémico de la “deuda” con el IMSS, se gestó un golpe mediático hacia la UAA a través de una campaña de desinformación masiva, malinterpretando términos jurídicos e incluso haciendo declaraciones sin fundamento sobre la situación por la que está lidiando nuestra Máxima Casa de Estudios.

La Universidad emitió un comunicado explicando el problema y aclarando todas las notas (que parecían más bien chismes) que giraban en torno al tema. ¿Acaba ahí la polémica? Por supuesto que no. En estos casos, siempre tratemos de visualizar la imagen completa, ¿por qué se buscaría atacar con esta fuerza y magnitud a una de las pocas instituciones públicas de educación superior que lleva buenos manejos presupuestales? Quizás, como en la novela de Fitzgerald, existe un diamante tan grande como el Ritz en Aguascalientes, sin embargo, su valor no es económico, sino algo más codiciado y que el dinero no puede comprar: legitimidad y capacidad. Nosotros como estudiantes damos por hecho que se va a respetar la autonomía de nuestra universidad, sin embargo, así como hace 3 años el Congreso del Estado intentó violentar lo señalado por el Artículo 3° fracción VII de la Constitución y buscar intervenir en las decisiones de la UAA, ahora parece que buscan debilitar a nuestra institución tergiversando información oficial y buscando generar polémica dañina hacia nuestra Máxima Casa de Estudios.

Con lo anterior no quiero decir que la UAA sea perfecta, por el contrario, requiere de muchísimos cambios y tiene áreas de oportunidad que debemos atender urgentemente, sin embargo, los cambios deben venir desde la propia comunidad universitaria y no permitir la intromisión de agentes externos. Al final, es triste ver cómo personas que alguna vez se cobijaron con la bandera de la universidad para promover sus carreras políticas hoy estén tratando de ponerle el pie a su alma mater, así como otras personas que deciden unirse a la campaña de desinformación con tal de promoverse públicamente en el nombre de la “crítica”. Debemos estar atentos con estas figuras (aunque eventualmente terminan por exhibirse ellas solas) y refrendar nuestro compromiso por defender nuestra autonomía universitaria, que al igual que hace 3 años se está viendo comprometida.