Noé García Gómez

En 2018 Jack Dorsey, el consejero delegado de Twitter, dijo que se tomarían medidas para controlar el odio, el acoso, las noticias falsas y las teorías de conspiración. Twitter se estaba convirtiendo en una red social muy complicada.

Después de dicha declaración la red social tomó algunas medidas por ejemplo ocultar las respuestas de los tuits o el de seleccionar quienes pueden responder los twittes que se emiten. También endurecido las reglas contra las conductas de odio, prohibiendo el lenguaje que deshumanice por edad, religión, discapacidad o enfermedad.

Algunos datos, los perfiles verificados han caído un 6,6 % respecto al año 2018, según el informe de The Social Media Family. Los periodistas representan el 24,6% de las cuentas verificadas. El 83% de los líderes mundiales están en Twitter. El 79% de las cuentas están fuera de los EE.UU. Twitter estima que 23 millones de las  1,3 mil millones de cuentas creadas  son en realidad bots.

A diferencia de muchas de  otras redes sociales como Instagram, y como lo dice Ferrena Laluaza profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC  el “ambiente y el desarrollo de roles es bastante diferente”. “En general, las plataformas audiovisuales tienen un carácter más amable que las textuales, y aunque Twitter ha integrado los contenidos audiovisuales a marchas forzadas durante estos últimos años, nació como una red social eminentemente textual y eso es algo que imprime cierto carácter”, el junto a su colega Sílvia Martínez, ofrecen algunas razones para explicar la toxicidad de esta red.

La limitación de extensión en sus publicaciones: aunque es uno de los elementos diferenciadores de esta plataforma desde su creación, «hace que los mensajes difundidos por medio de ella tiendan a la simplificación y al maniqueísmo que excluye los matices, lo cual a su vez lleva a la polarización y a un enfrentamiento muy radicalizado», afirma Lalueza.

La ubicuidad lleva a la inmediatez y a menudo a la irracionalidad: Twitter fue la primera red social mainstream concebida ya originariamente para ser empleada en dispositivos móviles, y «la ubicuidad conlleva inmediatez, cosa que a menudo propicia las intervenciones irreflexivas, viscerales y carentes de toda empatía», considera Lalueza. En la misma línea, Martínez afirma que la inmediatez y la generación de respuestas instantáneas llevan aparejado el desarrollo del componente más emocional o irracional, y el hecho de que estos mensajes de odio puedan ser secundados por otros usuarios puede incrementar este tipo de comportamientos no deseados.

El efecto llamada: «si en una plataforma abundan los trols y los odiadores o haters, los amantes del conflicto y del acoso se sienten en su salsa mientras que quienes detestan el discurso del odio y el mal rollismo acaban abandonando la red por puro hartazgo, lo cual provoca que el porcentaje de usuarios tóxicos respecto al total de usuarios aumente sustancialmente», afirma Lalueza.

Efecto espiral hacia la transgresión: «las redes sociales generan una especie de efecto espiral fruto de la saturación por el que uno debe ser cada vez más transgresor para generar la misma atención», explica Lalueza, que añade que «esto provoca que los rasgos inherentes a Twitter que de algún modo ya podían propiciar la presencia de discursos tóxicos se hayan acentuado con mucha rapidez».

El anonimato de Twitter: esta red ha sido tradicionalmente más permisiva que otras redes a la hora de censurar determinados contenidos y de verificar la identidad de los usuarios, lo que ha dado alas a las malas prácticas de aquellos usuarios que se escudan en la tolerancia mal entendida y en el anonimato para campar a sus anchas en esta plataforma. Los perfiles verificados este 2019 han caído un 6,6 % respecto al año 2018, según el informe de The Social Media Family.

La realidad es que twitter sí tiene comportamientos tóxicos y es de las redes sociales donde se genera mayor tensión, pero también se ha convertido en una válvula de escape para la indignación. Que esto lo abordaremos en otra entrega.