Moisés Ramírez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-La normativa de subcontratación en el País desplomó en septiembre pasado -el primer mes con los nuevos controles- la proveeduría de personal de parte de empresas de otra razón social a las constructoras de obra privada en Nuevo León, revelan las más recientes cifras del Inegi.
Al respecto, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) anticipó que el problema se podría agravar aún más.
Los datos del Inegi arrojan que la plantilla de albañiles, yeseros, carpinteros y otros trabajadores, abastecida por terceros a desarrolladoras de vivienda y otras constructoras de proyectos de infraestructura privada, cayó en septiembre a 6 mil 976 trabajadores.
Esta cifra resultó 53 por ciento inferior a la del mismo mes del 2020, o 38 menor que en agosto del 2021, la más baja en los últimos 31 meses consecutivos.
A nivel nacional, el trancazo de las nuevas disposiciones al llamado outsourcing derivó en una baja promedio del 45 por ciento anual en septiembre pasado, al descender a 36 mil 265 trabajadores, o 31 por ciento menos que en el mes previo.
Así, resultó en el nivel más bajo para cualquier mes desde que existen registros, esto es desde enero del 2006.
Francisco Solares Alemán, presidente nacional de la CMIC, explicó que la fuerte caída en esa proveeduría de mano de obra se debe a que muchas empresas contratistas (también llamadas «destajistas») aún no se han dado de alta en el Registro de Prestadoras de Servicios Especializados (Repse), en razón de los trámites y tiempo que les ha llevado cumplir con los requisitos.
«La explicación lógica de esa caída es porque no todos se están registrando, y si no se registran, entonces no pueden trabajar con el cliente, que es el constructor», dijo.
«En algunos estados está habiendo todavía problemas por la falta de personal, en especial con los vivienderos, y si esto persiste, pudieran retrasarse los tiempos de entrega de los proyectos privados e incluso también de los de obra pública, pues a partir del 1 de enero aplicará la misma normativa para la infraestructura pública».
El presidente de la CMIC consideró urgente solucionar la situación, ya que en general la industria de la construcción en el País aún se encuentra deprimida.
En los primeros nueve meses del año en curso, esta actividad acumuló una baja del 11 por ciento, en comparación con el mismo periodo del 2019, es decir, sobre una base normalizada sin el golpe de la pandemia, que estalló en el 2020.
Hace un mes, EL NORTE publicó que las empresas del sector enfrentaban una escasez de al menos un 30 por ciento de mano de obra proveniente de empresas contratistas debido a la nueva normativa del outsourcing.
Desarrolladores consultados señalaron que hay contratistas que no han dado de alta en el IMSS al total de sus trabajadores, requisito para poderlos ofrecer a los desarrolladores una vez inscritos en el Repse.

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