La policía de vialidad de Aguascalientes capital requiere no sólo de una limpia con unas ramas y una que otra invocación para que se alejen los malos espíritus, sino de que sea sometida a una higienización total, porque algo anda mal y tan es así que el mismo titular de la dependencia admitió que entre sus elementos hay algunos traviesos que se encuentran bajo investigación por la policía ministerial.

Lo que debería ponerse en claro no sólo por asuntos internos sino por la fiscalía general del estado, es el posible contubernio entre los agentes viales y el servicio de grúas, que en cuanto sucede un accidente vehicular ya está ahí la grúa lista para trasladar las unidades involucradas, pero si entre los participantes hay un acuerdo para evitar que las lleven al “corralón” el “grullero” exige que se le pague porque “alguien” lo llamó y debe cobrar por el servicio, que naturalmente no proporciona pero sÍ reclama el pago de 400 pesos por cada vehículo involucrado.

Las quejas de los ciudadanos se multiplican sin que se logre solucionar un asunto, que de entrada no tiene que existir, pero que está presente porque se le avisó al de la grúa que en equis lugar hubo un choque, volcadura, atropello o cualquier otra circunstancia, por lo que sin más acude “para lo que se ofrezca”, lo que hace recordar lo que se vivió hace tiempo en torno al Hospital Hidalgo y la Clínica Uno del Seguro Social, donde apenas fallecía una persona y ya estaba ahí un enviado de una agencia para hacerse cargo del funeral, lo que se atribuía a que alguien les avisaba que acaba de ocurrir una defunción y lo cual llevaba una comisión.

Pero no sólo el servicio de grúa está involucrado en este enjuague sino hay pensiones particulares que también llevan su tajada. Un ciudadano comentó que a su madre le robaron un vehículo de modelo reciente, lo que al ser reportado de inmediato y en cuestión de horas fue recuperado. El problema vino cuando les retardaron la devolución de la unidad, por lo que al momento de recogerla tuvieron que pagar tres mil pesos por la pensión y al reclamar el porqué no fue llevada a la pensión municipal se les dijo que estaba saturada.

Suponiendo que fuera así, de que ya no había espacio para un vehículo más, la autoridad municipal debe hacerse cargo de los gastos que origine el envío a un lugar particular y no obligar a los propietarios a pagar por un servicio que no pidieron ni tienen porqué pagar.

Pero lo peor viene cuando depositan los vehículos en la pensión municipal y cuando acuden por ellos resulta que ya les cambiaron varias piezas, como llantas, rines, polveras y todo aquello que pueda ser suplido por partes usadas, de lo que nadie se hace cargo, sin embargo un policía que estaba asignado a ese lugar fue sorprendido por sus propios compañeros cuando llevaba en su automóvil diez de esos artículos. Era el policía encargado de vigilar el lugar.

Este Diario publicó en su edición del pasado 12 de julio evidencias de la complicidad que existe entre agentes de tránsito y “grulleros”.En el acta que se redactó a raíz de un accidente se da cuenta que sólo hubo daños materiales mínimos, por lo que los participantes “solicitan la no intervención de la autoridad, responsabilizándose de sus daños y/o haber llegado a un acuerdo sobre los mismos”, sin embargo denunciaron que las grúas se hicieron presentes, “lo que hace suponer un acuerdo con la autoridad pues las partes nunca las requirieron”. Ya en el sitio “se hizo un cobro de 400 pesos en efectivo por unidad sin haber arrastre, sin recibo de por medio y con la advertencia que si requieren factura deben ir a recogerla y además, cubrir el Impuesto al Valor Agregado, pero en caso de negarse a pagar entonces los vehículos serían llevados a la pensión”.

Aquí la cuestión está en saber cuántos son “salpicados” con este tipo de actitudes, que puede ser el policía vial que intervino, su jefe inmediato, el que sigue y aún muy arriba, porque resulta extraño que nadie se de cuenta de lo que sucede a plena luz del día o bajo las luminarias durante la noche.

Seguramente que es otro negocio del gran capitán.

LOS MUY LADINOS

Aunque podría considerarse como normal que al haber un alto número de clientes entonces que se reciba un reclamo muy elevado por los servicios que aporta, sin embargo la banca comercial le falla a los mexicanos, que no sólo deben pagar altísimos intereses por los préstamos y uso de tarjetas de crédito, sino que paga intereses por el ahorro depositado tan magro que muchas personas prefieren hacer empréstitos entre particulares.

José Antonio Lozano Mejía, representante en Aguascalientes de la Unidad de Atención de la Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros), destacó que de acuerdo a los datos que tiene este organismo, 9 de 10 reclamos que tramita son en contra de bancos, esto es, 1.5 millones de quejas realizadas al buró de entidades financieras, que registra información de 3,145 instituciones de 25 sectores financieros, como bancos, buró de crédito, sociedades financieras de objetivo múltiple, aseguradoras, afores, banca de desarrollo y otras. Consideró necesario que los mexicanos conozcan cómo se comportan las instituciones financieras, porque entre más informado estén mejores serán las decisiones que se adopten.

Durante el primer trimestre de 2021 se presentaron 1.5 millones de reclamaciones, de las cuales el 90% corresponden al sector bancario, lo que dijo el funcionario es explicable por el volumen de transacciones que se realizan y productos que existen en el mercado.

El nuevo índice de reclamación por institución se calcula en función del número de reclamaciones presentadas ante la institución y durante el primer trimestre del presente año se detectaron 31 cláusulas abusivas que se encuentran en proceso de eliminación, de ellas 15 corresponden a cláusulas de la Sofom ENR, 14 a las uniones de crédito y 2 a las sociedades cooperativas de ahorro y préstamo,

LUIS GHILARDI (2)

Por cuestiones de espacio en la edición de ayer se presentó una síntesis de algunos pasajes de la vida del general italiano Luis Ghilardi (1810-1864), que fue fusilado por defender la libertad de México. Es importante dejar asentado que hasta el final de sus días el doctor Héctor Treviño Herrera se encargó de mantener viva la memoria de Ghilardi, al considerar que su único fin de unirse a la causa del presidente Benito Juárez, en su lucha contra la invasión francesa, fue defender la soberanía nacional y el derecho de los países a ser libres, lo que traía muy adentro y que lo llevó a participar en la independencia de su país, Italia, lo mismo que en Francia, Portugal y Bélgica; también se alistó en España para combatir a los carlistas y en Sicilia luchó contra la dinastía Borbón. En México estuvo dos veces, la primera combatió contra Antonio López de Santana, cayendo herido de gravedad el 11 de marzo de 1856 en el asalto a Puebla, por lo que prefirió regresar a Italia para recuperarse y para 1861 estaba de regreso, incorporándose al Ejército del Oriente, con el que participó en el asalto a Puebla y finamente fue apresado el 17 de enero de 1864 en Colotlán, Jalisco, por un comando francés, de donde se le trasladó a la ciudad de Aguascalientes, lugar en que le formaron consejo de guerra a cargo del general E. L´Heriller, que lo sentenció a muerte, la que fue ratificado por el general Aquiles Bazaine, comandante en jefe de las tropas intervencionistas. A su viuda, Francisca Anguera y su hija Ana, que residían momentáneamente en Perú, se les hizo llegar una carta y sus pertenencias por medio del consulado francés. La recuperación histórica de Ghilardi se dio cuando Alejandro Topete del Valle descubrió en 1925 su tumba en el Panteón de los Ángeles y más tarde, en 1990, el historiador italiano Antonio Peconi recuperó correspondencia y documentos relacionados con Ghilardi y que luego donó al Archivo General del Estado de Aguascalientes. Finalmente, la tumba de Luis Ghilardi fue reconstruida y en 1994 se le rindió un homenaje al que asistió el Embajador de Italia en México, además se colocó una placa en el lugar en que fue fusilado, a un lado de la escuela primaria Manuel Carpio, que está en el jardín del mismo nombre (Wikipedia).