Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Καὶ σὺ τέκνον; (Kai su, teknon?) Julio César a su hijo putativo Marco Junio Bruto.

Narra Cayo Suetonio Tranquilo en su “Vida de los doce Césares” la muerte de Julio César, asesinado en los idus de marzo por un grupo de senadores (seguramente la mayoría, si no la totalidad) hastiados de las medidas autocráticas del gobernante que se había alejado de las prácticas democráticas y ponía en entredicho la sigla SPQR (Senātus Populusque Rōmānus) el Senado con el Pueblo Romano, que se inscribía en las obras públicas y que aludía a la República: el pueblo y sus representantes. Tras la caída de Pompeyo y luego de sus campañas en  Egipto, Julio César regresó triunfal a Roma y se hizo nombrar cónsul y dictador perpetuus.  El 15 de marzo del año 44 a.C. (los idus), el dictador se dirigió al Senado y una mujer le entregó un papel doblado que César guardó para leer más tarde, “¡Cuídate de los idus de marzo!” decía. No lo alcanzó a leer, cuando  se hallaba junto a la estatua de Pompeyo, le empezaron a rodear los conjurados, entre ellos su afectísimo Marco Junio Bruto, al verlo César exclamó: “¿Tú también, hijo mío”, en griego, que era el idioma que se hablaba en la Corte. Tilio Cimbro y Servilio Casca le asestaron las primeras puñaladas, a las que siguieron 23 más que acabaron con su vida.

Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, conocida como Elena Poniatowska, nació en París hace muchos, muchos años, hija de un noble de origen ruso y de una joven de familia porfirista en el exilio, sobrina de la poetisa Pita Amor, desde muy joven residió en México, ligada sentimentalmente a Juan José Arreola con quien tuvo un hijo y al que acusó públicamente en 1919, un tanto en forma extemporánea, de haberla violado. Ha ejercido desde siempre el periodismo y la literatura y desde siempre ligada a los movimientos identificados como de izquierda, con una notable publicación “La noche de Tlatelolco”, crónica de la terrible represión del 2 de octubre de 1968. En 2013 fue recipiendaria del premio Cervantes. Partidaria fervorosa de Andrés Manuel López Obrador, quien se expresa cariñosamente de ella, sorprendió con sus expresiones en una entrevista en que cuestionó fuertemente la política de comunicación del Presidente.

En una larga entrevista el periodista Edmundo Cázares del periódico digital Cadena Política, hace que la señora Poniatowska aborde diversos temas que, aunque son personales, desvelan puntos importantes del acontecer nacional, desde la perspectiva crítica y en cierto sentido desenfadada de alguien que desde su niñez ha estado ligada a la vida política y cultural de nuestro país, que ha enarbolado y defendido las causas libertarias y democratizadoras, desde una posición privilegiada, es cierto, pero no exenta de riesgos y de ataques de una élite que ha detentado desde hace décadas el control político y económico. La entrevista merece la pena leerse de cabo a rabo, sus opiniones sobre grandes personajes públicos, el recuerdo de sus entrevistas, su favorita la que le hizo a Luis Buñuel, su relación con artistas y literatos y su peculiar enfoque hacen de su lectura además de un ejercicio crítico una mirada obligada al pasado reciente del país.

La Poniatowska está a punto de cumplir noventa años y la espléndida lucidez de que goza, aunadas, le permiten hacer un enfoque crítico de la realidad mexicana. Pocas personas gozan del amplio reconocimiento del que la ha hecho objeto el Presidente. Públicamente se ha ostentado como admirador de su obra, de su persona y de su posición política, por eso mismo resultan relevantes sus comentarios que, quizás muy pocos podrían señalar con tanto conocimiento de causa como una periodista que ha seguido de cerca la vida pública nacional. Sus opiniones tienen un peso múltiple porque provienen de una persona que ha hecho de la observación crítica una forma de vida, aunque dulcificada por su actitud un tanto al desgaire, por su acento con un toque ingenuo, lo que la hace parecer inofensiva, porque ha participado activamente a lo largo de su vida en la defensa de los derechos de grupos vulnerables, particularmente de las mujeres desde su invaluable testimonio en “Hasta no verte Jesús Mío”, también porque conoce a fondo el periodismo, la publicidad y la comunicación, lo que le permite enjuiciar con conocimiento de causa la política de comunicación social de la 4T y, finalmente, porque conoce de cerca al Presidente y tiene el valor de expresar públicamente lo que no ha podido decirle en privado, porque “ahora es más difícil acercársele”.

Para no distorsionar sus expresiones y reconocidos los créditos, les convido a juzgar por ustedes mismos:

-Las mañaneras son innecesarias y hasta contraproducentes.

-Se supone que el presidente diariamente quiere informar algo nuevo…

-No puede haber una noticia nueva día tras día, siempre repite lo mismo.

-Hay más de 50 millones de mexicanos que trinan contra AMLO…

-Y con justa razón, se ha llegado a un grado de hartazgo nacional y de cansancio.

-¿Si pudiera hablar con él, qué le diría o aconsejaría?

-Le diría: Señor Presidente, ya párele con las mañaneras, ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?

-¿Cuándo lo critican, dice que son parte de la mafia del poder, periodistas fifís conservadores…?

-El Presidente debería estar abierto a la opinión de periodistas como Jorge Zepeda Patterson, Jorge Fernández Menéndez y otros más, que son excelentes críticos y muy justos.

-¿El presidente cree que todos sus críticos son totalmente viscerales?

-Es que el Presidente López Obrador está en un tremendo error al pensar que sus críticos están llenos de odio, de saña y con intenciones oscuras.

-¿Con el simple hecho de criticarlo cree que le exigen su renuncia?

-¡No! al contrario. Debería aceptar el buen consejo, porque la verdad, los he leído y debería tomar sus buenos consejos.

-¿Usted que es su gran amiga, por qué no le aconseja?

-Es que no le hace caso a nadie. Ahora es sumamente más difícil acercársele, verlo y hablar con él.

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