Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Cuando ingresó al hospital el 13 de abril de 2020 su pronóstico ya era reservado. Había iniciado una semana atrás con síntomas de Covid-19 y había desarrollado una neumonía que obligó a sus padres a trasladarla de su natal Huimanguillo, Tabasco, a la capital del Estado para que fuera atendida por personal médico especializado.
Murió ese día y se convirtió en la primera niña en perder la vida ante el SARS-Cov-2. Tenía apenas 2 años.
Para el 30 de abril de 2020 ya habían muerto 14 menores en Tabasco, Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca, Baja California y Ciudad de México, cinco de ellos sin haber cumplido el año de vida, y el resto entre los 2 y 15 años; al mes siguiente fueron 46 y así se han ido acumulando hasta el pasado 31 de marzo en el que sumaron 597.
Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), advierte que estas muertes han quedado invisibilizadas ante la avalancha de fallecimientos de Covid-19, que en el País suman más de 212 mil, y a información falsa que se difundió en el inicio de la pandemia en el sentido de que eran inmunes.