Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

La congelación de las contribuciones de Estados Unidos al organismo tiene un objetivo interno, pero las consecuencias nos afectarán a todos… (elpais.com).

Comentario:

Los editorialistas parecen coincidir en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un organismo que puede ser mejorado y que le vendrían bien reformas profundas. Sin embargo, esa no parece ser la razón por la cual el presidente Donald Trump decidió cancelar, en forma total, el financiamiento que se le otorgaba. Casi 400 millones de dólares anuales. Trump está tratando de desviar la atención del mal manejo de la pandemia que le están achacando a él hacia un organismo externo. La clásica frase viene a la mente: “para distraer al pueblo de una crisis interna, inventa un enemigo externo.”

No será Trump el primero en hacerlo, pero es peligroso para la humanidad usar a la OMS como chivo expiatorio. El propio Bill Gates lo dijo así: “es tan peligroso como se oye.” Y tiene mucha relevancia lo que dice en este caso Bill Gates porque su fundación es la segunda fuente de financiación de la OMS, sólo después del monto de la de Estados Unidos.

“Peligroso,” ¿para quién? Para la humanidad en general. La OMS debería estar al frente de la lucha contra el coronavirus, no en la retaguardia buscando cómo suplir sus ingresos. Un editorial del periódico español, El País, lo expone en forma clara:

“Si a Estados Unidos (o España, Francia, China, el Reino Unido, Etiopía o quien sea) no le gusta la OMS, que la reforme. Ya era hora. Pero no parece muy inteligente deshacerse del volante cuando empiezan a fallar los frenos”.

¿Por qué está cortando Trump los fondos de la OMS? Porque alega que manejó mal la crisis. Que la OMS les creyó a los chinos cuando al principio de la epidemia decían que el virus no se podía contagiar de persona a persona. Y poco después la OMS no sugería poner trabas a los viajes internacionales, aun cuando algunos países ya lo estaban haciendo.

Ciertamente fueron errores. Nadie duda que la OMS debió alertar un poco antes, pero entendamos que es muy difícil preguntar a los chinos: “¿hay algún problema?” Y ante la respuesta: “ningún problema,” decirles “no te creo. Déjame entrar a investigar.” Si ni Trump puede con los chinos, esperaba que la OMS, ¿sí?

Ahora bien, el pasado no se puede deshacer. No es momento para castigar a la OMS, sino para fortalecerla y que sea ella la que lidere los esfuerzos mundiales en busca de una vacuna, o el reparto de equipo médico, o la atención en países con pocos recursos. ¿Reformarla? Sí. ¿Acabar con ella? No.

Esperemos que Trump recapacite y más bien anime a universidades, institutos de salud y fundaciones a colaborar con la OMS.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com