
Diego Martínez Agencia Reforma
CDMX. – La felicidad se convirtió en desilusión y tristeza en Denver.
Primero, Josh Allen fue quien demostró sus emociones en la conferencia de prensa posterior a la derrota 33-30 ante los Broncos, gracias a un gol de campo de 24 yardas de Wil Lutz en el tiempo extra. El quarterback de los Bills asumió la culpa luego de la eliminación en la Ronda Divisional de la AFC, diciendo que «decepcionó a sus compañeros».
Minutos más tarde, Sean Payton, entrenador de Denver, dio a conocer la noticia de que, después de regresar a la antesala del Super Bowl tras 10 años, no contarán con el mariscal de campo que los llevó hasta ahí. Bo Nix se fracturó un pequeño hueso del tobillo derecho en la penúltima jugada y será operado el martes.
Ahora, fue un duelo cerrado, con muchos errores -5 pérdidas de Bills y 1 de Broncos-, además de jugadas difíciles de marcar para los oficiales, incluida el pase largo de Allen para Brandin Cooks, quien lo atrapó cerca de la yarda 20, pero cuando iba al suelo, sin posesión clara, se la arrebató Ja’Quan McMillan para sumar la segunda intercepción de la defensiva de Denver.
Broncos recuperó la posesión y, gracias a los errores de la defensiva profunda de Búfalo, que hizo dos interferencias, los locales pudieron poner el balón en la yarda 5 de los Bills para que Lutz sellara el triunfo.
Allen tenía la oportunidad de oro sin Patrick Mahomes, Lamar Jackson o Joe Burrow en la postemporada, pero nuevamente Búfalo no pudo sobreponerse a las adversidades y no alcanzó el objetivo: ganar el Super Bowl.
La próxima semana, Broncos recibirá en casa a Houston o Patriots.











