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Agencia Reforma

Ni 22 títulos con el Real Madrid, incluidas cuatro orejonas, bastaron para que Sergio Ramos permaneciera en el equipo.
La lectura que se le da en España al adiós del histórico capitán es clara: Florentino ya no lo quería. Tampoco hay que rascarle mucho para dicha conclusión.
“El club me hace una oferta de un año con bajada de salario. Quiero recalcar y dejar bien claro que el dinero nunca fue un problema. El presidente, de mi boca, ya sabía los últimos meses que lo mío no fue económico. Era un tema de años, me ofrecían uno y yo quería dos por tranquilidad. Era lo único que he pedido”, lanzó el legendario zaguero ayer en su despedida.
“Llegados a este punto, en esta situación, en las últimas conversaciones acepto la oferta con la bajada de salario y se me dice que ya no hay oferta, dentro de un plazo hasta el 30 de junio sigo siendo jugador del Real Madrid. Se me comunica que aun habiendo dado el ok a la última oferta que había sobre la mesa, tenía una fecha de caducidad y yo no me había enterado”.
Ramos resistió 18 segundos antes de quebrarse. Entiende que todos en la vida tienen ciclos, hasta él. Pronunció un “hasta luego”, quizá apuntando a un regreso en otra faceta a la Casa Blanca, toda vez que a sus 35 años está en la recta final de su carrera.
No será el Sevilla (el club donde debutó) su siguiente equipo. La prensa especula con la Premier League como su probable destino. Eso sí, jamás lo verán en el Barcelona.
Se va Ramos tras 16 años en el Real Madrid, con un impresionante palmarés que incluye 5 títulos en LaLiga y 4 en el Mundial de Clubes. Y no, no hay coraje contra Florentino.
“En la familia, existen discrepancias, pero me voy a quedar con el último abrazo que nos hemos dado. He ido dejando el rencor a un lado con el tiempo. A mí y a mi familia me hizo vivir una etapa maravillosa y así quiero que se recuerde”, expresó.