Para muchos la pandemia ha dejado desempleo y crisis económica, pero para estos jóvenes amantes del arte culinario, la situación actual brindó grandes beneficios, pues a sólo un mes de haber arrancado labores, no se dan abasto con los pedidos de comida a domicilio.

Francesca Mette, originaria de Sardegna, Italia; Ricardo Camacho y Luis Sánchez, oriundos de la Ciudad de México, conforman un entusiasta trío de chefs que en medio de la pandemia, dieron arranque a un exitoso proyecto gastronómico llamado “San Luca” que tiene como misión traer a Aguascalientes un pedacito de Italia.

“De esta manera se ha presentado la vida para nosotros, desde muy chicos empezamos a cocinar y en mi situación particular, hace siete años visité la ciudad de Aguascalientes para dar una asesoría, me enamoré de esta ciudad y decido empezar a cocinar para los aguascalentenses, es entonces que llamo a Luis para que se incorpore en este proyecto que emprendimos mi esposa Francesca y yo. Somos un equipo enfocado en la cocina italiana”, comentó el chef Ricardo, quien además está certificado como chef con la habilidad de procesar productos cien por ciento italianos.

A Luis lo avala una experiencia de más de 15 años como chef, empezó como todo cocinero, desde lavar loza hasta trabajar en los más prestigiosos restaurantes de México, así como en varios estados de la República Mexicana y en el extranjero como en Nápoles , viaje que emprendió para conseguir su especialidad en pizzería napolitana, asimismo ha participado en diversos concursos a nivel nacional, obteniendo diplomas, reconocimientos y certificaciones importantes, además de dar cursos de gastronomía en reconocidos colegios de México sobre pizzería, pasta y panadería.

La real cocina italiana está en este gran proyecto encabezado por el trío de chefs, distinguidos como los “artesanos de la harina”, al respecto Francesca comentó: “Queremos traer hasta esta ciudad los auténticos platillos italianos, por esta razón hemos puesto nuestro mayor empeño por ofrecer deliciosas recetas donde el ingrediente principal es el amor con el que se cocina y más aún, debo ser muy honesta pero esta pandemia “no nos ha puesto obstáculos”, al contrario, hemos tenido un gran éxito y eso se lo debemos también a las redes sociales, pues desde el primer día que emprendimos este proyecto, lanzamos promoción a través de un grupo de whatssap y desde entonces no hemos parado de trabajar, hemos logrado mucho en tan poco tiempo”.

El chef Camacho hizo énfasis en que la pandemia fue el mejor momento para involucrarse en el tema de la gastronomía y llevar a cabo este proyecto que se empezó a cocinar hace más de un año. “Debido al confinamiento, la pizza es nuestro producto mayormente vendido, por lo que basamos nuestro trabajo en el dicho: “En la guerra hay oportunidad”.
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Pero cómo es la vida de un chef, sobre todo en fechas tan especiales como Navidad y Año Nuevo? Entre carcajadas los tres coincidieron con su respuesta: “El chef no tiene vida”…Nuestra vida es dentro de la cocina, sólo vamos a casa a dormir, el chef debe amar su profesión y cuando amas el oficio que desempeñas no lo consideras trabajo, mucho menos te pesa hacerlo”, comentó el chef Ricardo.

“La vida de un cocinero no tiene límites, debes investigar, experimentar, crear…ahora los jóvenes no quieren “sacrificar” su tiempo y tampoco se enamoran de su profesión, únicamente buscan el ingreso económico, viéndolo como negocio y no como una actividad que los satisfaga y haga feliz, la cocina es algo que tienes que sentir dentro, antes de elegir estudiar para ser chef, deben meterse a una cocina, preparar platillos con pasión, primero tienes que vivirlo, después puedes nutrirte teóricamente, sin embargo los mejores chefs que hemos conocido son empíricos”.

“A nivel profesional, nuestro propósito para este año 2021 es llevar a cabo un ambicioso proyecto llamado “cocinas fantasmas”, cocina de autor, cien por ciento natural, básicamente una cocina enfocada a otras cocinas, tales como la argentina, española, cevichera, peruana, francesa, etc., y llevarla a diferentes restaurantes de la ciudad donde se ofrecerán nuestros productos”.

“Visualizamos también viajar a Italia y a Nápoles para perfeccionar ambas cocinas, así como a Venecia, Sardegna y compartirlo con los comensales, indudablemente, la pandemia también ha sacado nuestro lado humano y entre nuestros proyectos visualizamos también crear una escuela para niños de escasos recursos, con el objetivo de que no se queden en la calle y aprendan un oficio digno, crear concursos de cocina que los motive a desempeñarse en el área de la gastronomía y a largo plazo puedan emprender su propio negocio como parte de sus metas”.

Finalmente, señalaron que la mejor paga que un chef puede recibir es la satisfacción de los comensales, un plato vacío significa que deleitaron su paladar comiendo algo que verdaderamente gustó, pero si la crítica es negativa, la convierten a crítica constructiva y perfeccionan la técnica, pues cada platillo se convierte en un nuevo reto donde jugarán un papel importante aspectos como la vista, el olor, el sabor, los colores y la textura que el comensal puede juzgar al instante.