Noé García Gómez

El pasado miércoles 1 de diciembre, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador cumplió tres años al frente del Ejecutivo Federal y se aprecian varias metas cumplidas y áreas que se perciben peor que en sexenios anteriores, me enfocaré en tres.

En cuestión de economía, hay cierta “estabilidad” en el tipo de cambio, ya que ha pasado de 20.12 pesos cuando inició la administración, a un promedio de 21.6 del peso frente al dólar, cuando sus detractores decían al inicio que estaríamos rondando los 25 pesos. Pero en cuanto a la inflación sí está preocupante, ya que ha llegado al punto más alto en lo que va del siglo 21, con un 7%. Además, en cuestión de deuda pública se registra que ha crecido en 2.1 billones de pesos, representando un 51.3% del Producto Interno Bruto. En cuanto a inversión se ronda el 18% del PIB, cuando en sexenios anteriores se superaba el 22%.

En seguridad, el caso de Aguascalientes es aparte pues parece que se vive en un oasis privilegiado de seguridad. Pero nos damos cuenta por las estadísticas y las noticias nacionales y de los estados circunvecinos, que se palpa una tremenda crisis, alza, impunidad y recrudecimiento del crimen organizado; los homicidios van en aumento, este sexenio se han contabilizado 104 mil 200 homicidios un 40% más que con Peña Nieto, además de la incidencia de delitos como robo a vehículos y asaltos. Asimismo, el incremento en la producción, trasiego y comercialización de drogas sintéticas como el fentanilo, ha disparado delitos que rodean esta actividad, se han incrementado en 452% decomisos de este tipo de droga, donde los expertos dicen que no es por la eficacia de las autoridades, sino que ese porcentaje de incremento es proporcional al aumento de su producción y por ende las gigantescas dimensiones de lo que no se decomisa y llega a su destino final.

La Salud, la falta de medicamento y que se ha visibilizado más en cuanto a los medicamentos oncológicos, principalmente para niños con cáncer; pero lo verdaderamente atroz es el manejo de la pandemia, la displicencia de las políticas de protección y detección, si bien la vacunación se ha ido sorteando, llegar casi a las 100 muertes por millón de habitantes, hace que el país esté entre los últimos lugares de países que han enfrentado la pandemia. Esto en medio de su obsesión por el desmantelamiento del Seguro Popular, símbolo de anteriores administraciones e instalar el Insabi, un sistema que no termina de cuajar.

No quisiera terminar el artículo sin poner algunos elementos que este sexenio está superando, como las negociaciones para la entrada en vigor del TMEC y un impulso para la recuperación del turismo.

Estamos a mitad del sexenio y esperemos que las cosas mejoren.

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