Mircea Mazilu

El pasado 13 de enero se conmemoró la firma del Tratado de Cahuenga, el cual ponía fin a la guerra entre México y Estados Unidos en Alta California. Este acuerdo obligaba a los soldados y civiles mexicanos que vivían en aquella provincia a deponer las armas, dando fin a su resistencia ante el invasor estadounidense. Además, mediante este arreglo informal, la República Mexicana perdía aquel territorio en favor del país vecino del norte, una pérdida que se ratificaría en el Tratado de Guadalupe Hidalgo de febrero de 1848, el cual reconocía además la anexión por parte de los norteamericanos de Nuevo México y Texas. En el artículo de hoy repasamos la historia del conflicto que enfrentó a México con Estados Unidos y que terminó con un triste final para el primero, que cedió más de la mitad de su superficie en beneficio del segundo.

Dicho conflicto hunde sus raíces en la Época Colonial, cuando ciudadanos estadounidenses comenzaron a asentarse en territorio mexicano, principalmente de Alta California y Texas. La comunidad de los inmigrantes instalados en esta última provincia pronto empezó a discrepar con las leyes impuestas por el gobierno mexicano, principalmente las que tenían que ver con la abolición de la esclavitud, ya que éstas iban en contra de sus intereses. Fue así que, en las primeras décadas del siglo decimonónico, los texanos comenzaron a reclamar su independencia. Después de una guerra que duró menos de un año (octubre de 1835-abril de 1836), Texas se convertía en república independiente hasta 1845, cuando fue anexionada por los Estados Unidos.

Pero los norteamericanos no se conformaron con la incorporación de Texas, sino que siguieron con su ambición de expandirse y en mayo de 1846 el presidente James K. Polk obtenía del Congreso la aprobación de la declaración de guerra a México. De esta manera, comenzaba de forma oficial el enfrentamiento entre ambas naciones. Las operaciones de Estados Unidos se centraron principalmente en Nuevo México y Alta California. Las batallas más destacadas entre ambos bandos fueron las de Palo Alto (mayo de 1846), la de Resaca de la Palma (mayo de 1846), Monterrey (septiembre de 1846) y Buena Vista (febrero de 1847), entre otras. La mayoría de ellas fueron ganadas por los estadounidenses, quienes de este modo pudieron avanzar hasta el corazón de México.

En el territorio de Alta California, el militar estadounidense John C. Frémont inició una rebelión contra las autoridades mexicanas en junio de 1846. En poco tiempo, los invasores tomaron las ciudades de San Francisco y Los Ángeles, por mencionar sólo algunas de las más importantes. Ante el exitoso avance de las tropas estadounidenses, los jefes militares mexicanos no tuvieron más opción que desertar. Pero, los soldados y civiles que quedaron en ese territorio decidieron hacer frente al enemigo, implementando para ello una guerra de guerrillas; sin embargo, fueron finalmente derrotados y obligados a rendirse. El 13 de enero de 1847 se vieron obligados a firmar el Tratado de Cahuenga, por medio del cual se confirmaba la capitulación de los californianos.

En marzo de 1847, los estadounidenses tomaron el puerto de Veracruz y, a partir de entonces, avanzaron hacia la capital. Sin embargo, antes de entrar en ella, el ejército norteamericano tuvo que enfrentarse en otras ocasiones más a las tropas mexicanas, descollando las batallasde Cerro Gordo y Churubusco. A pesar de sus desesperados intentos de poner freno a los invasores, los soldados de Santa Anna no pudieron parar su avance. Entre el 12 y el 14 de septiembre de 1847 se llevó a cabo el último combate entre las dos facciones, el de Chapultepec, que terminó de nuevo con la victoria de los invasores, quienes ocuparían la Ciudad de México hasta la firma de un tratado de paz muy favorable para ellos.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo, suscrito el 2 de febrero de 1848, ponía fin a la guerra entre Estados Unidos y México, estableciendo que este último debía conceder sus entonces provincias de Alta California y Nuevo México (parte o totalidad de los actuales estados estadounidenses de Colorado, Utah, Nevada, Arizona, Nuevo México, California, Wyoming, etc.), además de reconocer Texas como parte de su vecino norteño, estableciéndose de esta forma la frontera entre ambas naciones.El acuerdo fijaba también la compensación a México por parte de Estados Unidos de 15 millones de dólares por la pérdida de su territorio, una compensación que nunca podría pagar la melancolía de los mexicanos de los tiempos venideros.

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