Los donantes vivos de órganos son escasos, y más cuando se trata de donantes recién fallecidos, porque aunque en vida la persona exprese su deseo de donar sus órganos ante una eventualidad, en muchas ocasiones los familiares no respetan su voluntad.

Los trasplantes de riñón cada vez son más frecuentes, pero no siempre se encuentra el órgano cuando se requiere y además la cirugía tiene un costo, de ahí la importancia de prevenir, para evitar en lo posible afecciones renales, destacó el Dr. Rodolfo Delgadillo Castañeda, del Consejo Estatal de Trasplantes.

La falla renal crónica lleva al paciente a necesitar diálisis, hemodiálisis o un trasplante. El 70% de las causas que llevan a esa condición, son la obesidad, diabetes e hipertensión, por lo que hay que controlar oportunamente las enfermedades crónico-degenerativas.

En Aguascalientes, en un hospital privado, el costo por todos los servicios que implica la cirugía, sería de 200 a 300 mil pesos, sin complicaciones; en el Hospital Hidalgo, entre 100 mil y 120 mil pesos; para quienes carecen de seguridad social, la tarifa depende del estudio socioeconómico; y afortunadamente hay apoyos voluntarios del DIF, del Congreso y de particulares.

Al desaparecer el Seguro Popular y ser sustituido por el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar), de acuerdo a las reglas de este Instituto, no tiene costo el trasplante, sólo en pacientes de uno a 10 años de edad, cuando la prevalencia del 60% se da en el rango de pacientes de 20 a 40 años de edad; del 30%, en mayores de 40 años y de un 20% en menores de 20 años.

El especialista recordó que en el Seguro Popular, en la primera fase se contemplaba el trasplante sin costo a menores de 18 años; la segunda incluiría a los jóvenes y la tercera, a los abuelos, en el entendido de que los trasplantes pueden realizarse en pacientes de 1 a 70 años de edad, y en cada caso se valora el riesgo-beneficio, ya que un órgano trasplantado tiene una vida promedio de 10 años, lapso que puede extenderse con los cuidados respectivos y en su caso, reducirse, si el paciente no sigue las indicaciones.

Confió en que aumente progresivamente el fondo del Insabi, para que se amplíe la edad de pacientes beneficiados.

Debe considerarse que un trasplantado habrá de tomar de por vida medicamentos inmunosupresores, que cuestan entre 4 y 7 mil pesos, su consumo al mes; las instituciones de seguridad social deben otorgarlos gratuitamente.

Explicó que el riñón donado puede provenir de un familiar vivo, emparentado con el receptor, como padres, hermanos o hijos; un amigo o el cónyuge, siempre y cuando haya compatibilidad; de un donante recientemente fallecido que se sepa no ha tenido enfermedad renal crónica, ya que es indispensable un riñón sano. También son indispensables las pruebas de compatibilidad de la sangre y el tejido del donante y del receptor.

Insistió en la importancia de la prevención, para evitar la zozobra de si el riñón se obtendrá en tiempo; para tener calidad de vida, evitar cirugías, y tratamientos innecesarios; y para no tener que pasar por procesos dolorosos para el paciente y su familia. Es fundamental una alimentación saludable y hacer ejercicio.

Además de la prevención, se pronunció a favor de impulsar la cultura de la donación, eliminando mitos; se puede donar piel, corazón, hígado, riñón, hueso, entre otros.