Staff
Agencia Reforma

EAGLE PASS, Texas, EU.- Ante la muerte en San Antonio de 53 migrantes -la mitad mexicanos- que eran trasladados en una caja de tráiler, el Gobernador de Texas, Greg Abbott, arrancó ayer un operativo para reforzar la inspección de camiones de carga.
El republicano dijo que policías estatales establecerán más retenes carreteros para ubicar tráileres «como el que se usó» en la mayor tragedia migrante de Estados Unidos, que ayer se agravó al fallecer dos hospitalizados.
Al no detallar el operativo, Abbott prendió los temores de que vuelva a sumir en el caos al comercio fronterizo, como lo hizo en abril pasado.
Travis Considine, vocero del Departamento de Seguridad Pública de Texas, señaló a medios locales que los filtros no estarán en «puntos de entrada» al estado.
«Hay preocupación», alertó Héctor Villarreal, del Consejo Mexicano de Comercio Exterior Noreste (Comce), «ya que este tipo de acciones, si no se tienen procedimientos claros y criterios alineados, pueden llegar a trabar o retrasar el flujo de mercancías».
En abril, alegando también la migración indocumentada, Abbott ordenó revisar todos los tráileres que entraban a Texas por México, trastocando el comercio con filas kilométricas.
El republicano retiró las inspecciones tras acuerdos con los Gobernadores de Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas para tratar de reducir la migración rumbo a Texas.
Ayer, el Gobernador culpó de nuevo de la tragedia al Presidente Joe Biden, al sostener que no ha dado suficientes recursos a la Patrulla Fronteriza, por lo que tuvo implementar retenes estatales.
«El camión pasó por un retén fronterizo», dijo, «no fue inspeccionado porque la Patrulla Fronteriza no tiene los recursos para inspeccionar todos los camiones».
Con información de Ángel Charles y Silvia Olvera