El diagnóstico de diabetes conlleva una carga emocional profunda, afirma Guillermo Gómez Jiménez, psicólogo y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos. En el marco del Día Mundial de la Diabetes, explicó que recibir esta noticia representa para los pacientes un duelo por la pérdida de la salud y un ajuste a la identidad de “persona enferma”, lo cual afecta su bienestar emocional y dificulta la adherencia al tratamiento.
Para muchos, el principal desafío no es sólo seguir una dieta, hacer ejercicio y tomar la medicación, sino enfrentar el miedo y el estigma que rodean a la enfermedad. Gómez detalla que, en numerosos casos, la resistencia al cambio en los hábitos alimenticios se asemeja a una adicción, especialmente en lo referente a la dependencia de los carbohidratos.
Este obstáculo emocional y psicológico puede hacer que mantener los nuevos hábitos se convierta en una tarea abrumadora, poniendo en riesgo el control de la enfermedad.
Gómez destacó la necesidad de un enfoque multidisciplinario en el tratamiento de la diabetes, en el que nutriólogos y psicólogos colaboren estrechamente para trabajar en los aspectos dietéticos, así como en el apoyo emocional, ayudando a los pacientes a procesar sus miedos, fortalecer su compromiso con el tratamiento y adaptarse a su nueva realidad.
El impacto de la diabetes no sólo afecta al paciente; los familiares, especialmente aquellos que asumen el rol de cuidadores, también experimentan desgaste emocional. Gómez subraya que el cuidado continuo puede ser una carga significativa, y estos cuidadores podrían requerir, asimismo, apoyo psicológico para manejar el estrés y el agotamiento.
Finalmente, el especialista llamó a la sociedad a comprender la salud de manera integral. Para un manejo exitoso de la diabetes y otras enfermedades crónicas, el bienestar emocional debe ser una prioridad, pues es un componente esencial para que los pacientes puedan adaptarse y mejorar su calidad de vida.