En tanto se incorporan las actividades productivas en la entidad, el transporte público tendrá más demanda, asunto en el que las autoridades estatales deberán reparar, primero para que las unidades que prestan el servicio no pongan en riesgo la salud de los usuarios, pero también que haya las suficientes que permitan el pronto desplazamiento de la gente a sus centros de trabajo y de vuelta a sus hogares.
Así lo manifestó la diputada presidenta de la Comisión de Transporte Público, Gladys Adriana Ramírez Aguilar, quien resaltó que si bien algunos concesionarios han acatado las recomendaciones se sanitización de la unidad y que los choferes también tengan los cuidados personales y para sus pasajeros, como el uso de cubrebocas y gel antibacterial, se debe garantizar que el cumplimiento de estas recomendaciones se haga a cabalidad.
“Esto porque se han tenido reportes, ya no sólo en el sentido de que los usuarios no usan el cubrebocas y se niegan a ponerse gel-alcohol, sino que en esta medida también se han relajado los operadores, de ahí que es posible observar a los que están a cargo de los camiones de transporte público como de taxis y Uber que tampoco los utilizan y nadie les hace la observación”.
Resaltó que para garantizar la seguridad sanitaria de la ciudadanía, es indispensable la participación de todos, pues si bien la Guardia Sanitaria está haciendo su trabajo, “es imposible tener a alguien detrás de cada persona, de cada usuario, de cada chofer de unidad, haciéndole la observación de lo que debe tomar en cuenta para su propio cuidado y de los demás”, entonces, lo que se requiere es de la responsabilidad individual.
“Pero tampoco está de más, que la inspección permanente y de manera aleatoria, en días y horarios, continúe en los camiones y taxis, hasta que se adopte como hábito permanente, al menos el uso de las medidas básicas de prevención”.