Por J. Jesús López García

56. Las Turistas en Pabellón de Arteaga, Aguascalientes.Un género de arquitectura nuevo llegó al estado de Aguascalientes al irse desarrollando una economía más dinámica en virtud de actuales modos productivos. Los procesos de industrialización propiciaron el crecimiento de la ciudad y otras partes del estado, como el ahora municipio de Pabellón de Arteaga que se fundó de manera paralela a la construcción de la presa Plutarco Elías Calles en los años treinta bajo la filiación conceptual de la “ciudad jardín” del inglés Ebenezer Howard.

Ese crecimiento atrajo a nutridos grupos que fueron aumentando la demografía de la entidad, así como a visitantes que buscando oportunidades de negocio, trabajo o esparcimiento, requerían un lugar para pasar la noche al menos. Los mesones del barrio de Guadalupe, antecedente directo a los servicios de hospedaje en Aguascalientes, fungían como las viejas “ventas” españolas donde se podía por un alquiler, alojar un comerciante con sus animales de tiro y productos.

Los hoteles, los cuales iniciaron en Aguascalientes sus operaciones formales ya en el último cuarto del siglo XIX y hasta inicios del XX, de la mano en gran medida del ferrocarril que hacía más cómodo y rápido el viaje a éste lugar, basta citar los hoteles Washington en lo que hoy es la Plaza Fundadores, París, en el actual edificio sede del poder legislativo del estado, y el Francia, que alberga actualmente al restaurante Sanborn’s, –los dos últimos son obra de Refugio Reyes-; complementando el servicio, los baños públicos de Ojocaliente y Los Arquitos, eran un motivo más para encontrar atractivos en la ciudad que pudiesen convencer al viajero para prolongar un poco más la visita.

Ya en el siglo XX, con los baños paulatinamente incorporados a la organización hotelera, y sin necesidad de recurrir para hacer uso de ellos en otro edificio, los lugares de hospedaje incluyen lo necesario para el excursionista, su descanso, su aseo personal y para un nuevo acompañante: el auto; de esta forma los moteles en la primera mitad del siglo XX poseían una connotación de novedad que han ido perdiendo. El automotor, visto como uno de los emblemas de la tecnología contemporánea y a la vez como elemento de estatus -y más en aquel tiempo, era un elemento que originó la organización de hospedaje del motel que al involucrar el medio de transporte del visitante, prácticamente a la puerta del lugar para su descanso, brindaba esa sensación de libertad e independencia con un irse o retirarse como si fuera la propia casa.

En algunos moteles se integraba incluso el servicio de gasolinera y taller mecánico, lo que les daba cierto aire “temático”, algunos otros inmuebles, sin ser precisamente moteles, fungían de esa manera como Las Turistas en Pabellón de Arteaga, una serie de fincas realizadas para promover, visitar o supervisar las obras en la presa Calles, con espacios para el hospedaje, el consumo de alimentos y garaje. Con el tiempo fueron convertidas en viviendas, algunas de ellas bien preservadas a pesar de que el nuevo uso propició unir en muchos casos dos de aquellos viejos búngalos, para constituir un bloque más amplio.

Estas modalidades de alojamiento fueron las recurrentes a mediados del siglo XX en Aguascalientes, adaptándose también a viejos edificios o a predios no muy grandes, particularmente en el centro de la ciudad al inicio de la segunda mitad de ese siglo, los hoteles locales se adaptaban también a un flujo de viajeros que sin ser menor al observado medio siglo antes, podía ser atendido sin el mismo comedimiento. Hasta fines de los años setenta cuando se inició una nueva etapa de crecimiento industrial y urbano, los hoteles locales comenzaron a manifestarse en escalas mayores, con más atractivos, algunos incluso pensados para que el huésped, más que el viajero, encontrara en su interior lo suficiente como para no alejarse mucho de ellos.

Como se ve, las maneras de trasladarse van aparejadas con la finalidad del viaje, y ello se refleja en la organización y forma de los puntos de alojamiento; de ser elementos de apoyo a quien, estando en tránsito, quiere comprender el lugar al que ha llegado; han pasado a ser, varios de ellos, un complejo de sitios y lugares que buscan disuadir al huésped de salir a conocerlo. Con todo, la construcción de un hotel siempre es noticia interesante, su diseño y edificación causan algo de la expectativa que produce el acercar a un trotamundos con un lugar que convergen en un tiempo y un espacio.