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Agencia Reforma

CDMX.- La pandemia es la más grande preocupación de los organizadores de Tokio 2020. Por algo motivó el atraso de un año en la celebración de estos Juegos Olímpicos.
Los esfuerzos para evitar la propagación del nuevo coronavirus en Japón han restado relevancia a otros problemas que aquejan a la sede de la justa multideportiva más importante del planeta.
Antes de que la COVID-19 apareciera y acaparara la atención, la capital nipona era objeto de cuestionamientos por la contaminación y el caluroso clima veraniego que se esperaba -y llegó- cuando se disputarían las competencias.
La pandemia es actualmente el mayor enemigo de los Juegos, pero esos otros problemas aún están presentes.

La contaminación
Con 37 millones de habitantes, la zona metropolitana de Tokio es la región con mayores índices de contaminación del aire de todo Japón y, a inicios de 2021, registraba cifras récord en la mala calidad del aire.
Reportes de distintas instancias achacan la muerte de 40 mil personas en Tokio por enfermedades y problemas asociados a la polución en 2020, pese a los confinamientos que provocó la pandemia.
Además, preocupan los altos índices de bacterias E. Coli, halladas en la bahía de Tokio pese a las medidas para reducirlos. El Parque Marino de Odaiba recibirá pruebas de triatlón y aguas abiertas.
Tampoco ayuda a la imagen de los Juegos el que el punto de partida del relevo de la Antorcha Olímpica haya sido en Fukushima, donde aún hay altos índices de radiación debido a la catástrofe nuclear de una década atrás.

El clima
En agosto, justo a la mitad de lo que hubiera sido el calendario original de Tokio 2020, en la capital nipona se registraba calor a 32 grados Celsius, combinados con una alta humedad. Hacia los últimos días de pruebas, las temperaturas estuvieron constantemente por arriba de los 30 grados.
Por algo ya se había decidido, a fines de 2019 -en medio de una lluvia de críticas por no haberlo previsto desde que se definió a Tokio como sede olímpica-, que pruebas extenuantes, como el maratón y la marcha, fueran trasladadas a Sapporo, a unos 800 kilómetros al norte de Tokio.
Además, pruebas de triatlón, rugby y ciclismo fueron cambiadas a un horario más temprano para evitar las altas temperaturas.

El virus
Con apenas el 1 por ciento de la población vacunada a sólo 3 meses de iniciar los Juegos, Japón motivaba serios cuestionamientos entre sus habitantes sobre si debería de llevar a cabo la justa deportiva.
Entre los planes para realizar los Olímpicos, están cuarentenas, pruebas de detección de COVID-19, cuidados en los alojamientos y otras medidas que elevarían aún más el gasto -el retraso de un año ya había añadido unos 2 mil millones de dólares a los gastos de organización, calculados en 12 mil 600 millones de dólares-, otro argumento para repudiar los Juegos. Encuestas reportan que un 70 por ciento de la población quiere cancelar o postergar el evento.
Otro problema es que, por la pandemia, ni siquiera los japoneses que ya compraron boletos -espectadores extranjeros están descartados- saben si se les permitirá acudir a las competencias.