La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) orienta a los usuarios que desean convertirse en inversionistas, “este hábito se asocia erróneamente con las personas de altos ingresos económicos y los profesionales de las finanzas, pero existen opciones accesibles para todos y se puede invertir desde 100 pesos”.
José Antonio Mejía Lozano, titular de la unidad de atención de la Condusef, señaló que la inversión es una herramienta que cuenta con grandes beneficios, aunque es poco conocida, incluso entre las personas adultas.
Invertir es colocar el dinero en instrumentos financieros para recibir beneficios a corto, mediano o largo plazo. Es importante no confundir la inversión con el ahorro, ya que, si bien el segundo es vital para la existencia del primero, el destino del dinero es muy distinto en ambos casos.
En el ahorro, la persona es la única responsable de hacer crecer su capital, en tanto que la inversión consiste en dejar que tu dinero crezca por su propia cuenta con ayuda de instrumentos financieros.
Entre los conceptos clave que se deben conocer antes de invertir son: Capital: es el dinero con que se cuenta para invertir. Instrumento de inversión: es el medio a través del cual inviertes tu dinero. Rendimiento: es la ganancia que obtienes por invertir tu dinero. Plazo: es el tiempo durante el cual mantienes tu dinero en un instrumento de inversión. Riesgo: probabilidad de que pierdas el dinero que tienes invertido. Recuerda que, a mayor riesgo, mayor rendimiento. Liquidez: capacidad de disponer dinero en efectivo en un determinado momento.
Antes de decidir dónde y en qué invertir, hay que tomar en cuenta que para alcanzar mayores ganancias se deberá tolerar mayores riesgos. Los tipos de mercados que existen en México son:
Mercado de deuda son los instrumentos de inversión de bajo riesgo y los emiten principalmente los organismos gubernamentales, son de corto, mediano y largo plazo. Un ejemplo claro es Cetes directo. Mercado de capitales: son instrumentos que cotizan en la bolsa de valores. Pueden tener mejor rendimiento que los instrumentos de deuda, pero el riesgo es mayor.
También se tiene el mercado de derivados que son instrumentos cuyo precio o valor dependen del precio de otro activo denominado activo subyacente, que puede ser un índice bursátil, una materia prima, o cualquier otro tipo de activo financiero como las divisas y el tipo de cambio.