Para la tanatóloga Blondine Barreda Synder, el enclaustramiento provocado por la pandemia ha ocasionado un incremento considerable de personas con trastornos como ansiedad, depresión, apatía e, incluso, el hecho de perderle sentido a la vida. La especialista precisó que no solamente las personas que han perdido a un ser querido por COVID-19 pudieran estar enfrentando un proceso de duelo, sino que incluso el ser humano ha comenzado a experimentar el mismo dolor por no poder interactuar con sus familiares o llevar su vida social como hasta hace poco lo hacía. “Muchas personas no encuentran sentido a la vida por tanto tiempo de encierro, se debe tener atención en focos de alerta como aislamiento, apatía, cansancio. De ser necesario, se debe acudir a consulta y tomar medicamento”, expresó la experta.