Ser mujer es lucha, ser mujer es resistencia, ser mujer es hermandad. Independientemente de las causas o las creencias, las mujeres deberían saberse apoyadas unas de otras, porque las une la misma lucha, no sólo del reconocimiento a sus labores y actividades, sino la necesidad de ser respetadas porque hay leyes que así lo marcan; con derechos ganados a pulso, como el derecho de votar y ser votadas, pero también a tener una vida libre de violencia, esa violencia que parece inacabada y en la que aparentemente hay avance, porque cada vez hay más denuncias, pero a la vez retroceso, porque se ha diversificado la forma de atacar a quienes son parte del género femenino.

Lo cierto es que las mujeres en todo el mundo, no sólo desean, sino que merecen un presente y futuro sin ser estigmatizadas ni enjuiciadas, sin estereotipos; un presente y futuro de paz, con igualdad de derechos y oportunidades; con mujeres que sean consideradas en la toma de decisiones y no sólo como el “adorno” en las políticas para “cumplir” con los compromisos.

La bloguera aguascalentense, integrante de Internet Society (ISOC) y de la asociación Mujeres Construyendo, Angélica Contreras, consideró que al paso de los años, han sido muchos los retos superados y lo que se ha avanzado por lograr la equidad en los derechos, “cada vez más mujeres se dan cuenta que tienen derechos que deben ser garantizados y se tienen que hacer valer”, independientemente de los estratos socioeconómicos y de las edades, “cada vez somos más las que unos unimos. Tenemos que dejar ver que somos aliadas y que en algún momento, si pasa algo, estaremos gritando y peleando por nosotras, por la hermandad”.

Resaltó que ninguna mujer debería estar a la espera de voz, pues esa ya se tiene, pero sí se necesita generar un eco para que cada vez sean más las que se sumen a la lucha en pro de la defensa de los derechos adquiridos y la garantía de vivir en paz, con igualdad de oportunidades con los varones, lo que de ninguna manera quiere decir que se quiera desempeñar su papel, sino tener el mismo piso.

Lamentablemente hay retroceso, pues la violencia en contra de las mujeres se ha exacerbado, “hay un estudio de la ONU que indica que hasta no hace mucho, los feminicidios se daban en espacios privados y se utilizaban armas blancas; pero ahora, se están dando en contra de mujeres más jóvenes y se cometen inclusive en la vía pública, pasando al uso de las armas de fuego; además, lamentablemente hay un discurso de odio hacia quienes pugnan por los derechos de las mujeres”.

Verónica Gloria, empleada en el área de contabilidad en una empresa de la industria lechera, recordó que no hace mucho, al menos ella y varias de sus conocidas, se sentían cohibidas al tratar de hacer valer sus derechos; simplemente en su casa, apenas terminó la primaria y su papá ya no deseaba que estudiara, por el hecho de ser mujer, decía que no lo necesitaría. “Tengo 51 años, parecería increíble que eso me ocurriera, pero fue gracias al impulso de mi mamá y de mis hermanos, que logré terminar como profesional”.

Los tiempos son diferentes y la palabra feminismo todavía asusta a muchas, “ojalá se dejara en claro que el exigir los derechos de las mujeres no necesariamente es violentar a los hombres, sino que queremos el espacio que nos hemos ganado a través de la lucha de mujeres en el pasado y de las actuales, que han costado vidas. No estoy a favor del aborto, pero sí apoyo otras causas enarboladas por los grupos feministas, como vivir libres de violencia de género, de las que muchas, todavía no nos salvamos, ni en la casa ni en el trabajo”.

Sin duda, nacer mujer es un gran reto, lo cual no es nuevo, y por algo la lucha desde antes de 1910, año en que se instauró el Día Internacional de la Mujer, comentó María Eugenia, profesional del diseño, quien resaltó, que hoy en día, son más las mujeres que logran sobresalir en todos los ámbitos, por su compromiso y su trabajo, con y sin hijos están dispuestas a dar lo mejor, en una sociedad cada vez más incluyente. Ojalá llegue el momento en que definitivamente un jefe se lo piense dos veces el insinuarse a una empleada o el marido a golpear a la pareja, “debemos trabajar en el concepto de sororidad, pues la alianza entre mujeres, todo lo cambia”.

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, recordando la lucha por la constante búsqueda de la equidad. La primera propuesta para instaurar este día fue en 1910, durante el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, a consecuencia de las huelgas en la industria textil; entonces, no se avanzó.

En 1911, el 25 de marzo, se dio otro paso de las trabajadoras, después de un incendio en una fábrica de camisas en Nueva York, en donde al menos 100 mujeres, en su mayoría de origen inmigrante, perdieron la vida porque la salida había sido bloqueada por el patrón para evitar supuestos robos; esas muertes no fueron en vano pues después de esto, las condiciones de las empleadas mejorarían.

A esto se sumaron los movimientos de paz durante la Primera Guerra Mundial y en 1917 las trabajadoras textiles de San Petersburgo, se unieron a la protesta y acabaron con la monarquía rusa. Finalmente, en 1975 la ONU hizo oficial la fecha, que permite reivindicar los derechos de ellas, los ya alcanzados y otros que no son todavía reconocidos.

En Aguascalientes, hasta el 2020 había 1 millón 425 mil 607 habitantes, de acuerdo al Censo de Población y Vivienda del INEGI, del que un 51.1% son mujeres; mismas que a decir de las autoridades ministeriales y judiciales, son las que más han sufrido –al igual que los menores de edad-, la violencia doméstica, particularmente durante este tiempo de pandemia.