Noé García Gómez

Han pasado 23 años de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, 23 años de aquellas promesas que se transformaron en sueños y para algunos se convirtieron en pesadillas, para otros en desilusiones de algo que nos ofrecieron como la solución y solo se vio el incremento en la política de consumo.

Hoy el Trump creó un enemigo imaginario, ese enemigo es México, uno de sus principales argumentos es que nuestro país, se ha aprovechado de la buena voluntad e ingenuidad de los gobiernos de EUA y es el único beneficiado del TLCAN. La realidad es que, al hacer un balance, lo que se encuentra es una serie de aristas en las que los ganadores y perdedores no son tan fácilmente reconocibles; estar en una u otra categoría depende del país, el sector y las condiciones socioeconómicas de cada quien.

John J. Audleys investigador principal en el Carnegie Endowment for International Peace, junto con otros investigadores elaboraron el estudio “La promesa y la realidad del TLCAN: Lecciones de México para el hemisferio” elaborado en 2003 obtuvo las siguientes conclusiones:

  • El TLCAN no ha ayudado a la economía mexicana a mantenerse a la altura de la creciente demanda de puestos de trabajo.
  • Los salarios reales de la mayoría de los mexicanos son hoy más bajos que cuando el TLCAN entró en vigor.
  • El TLCAN no ha detenido el flujo de mexicanos pobres hacia Estados Unidos en busca de trabajo; en realidad hay un aumento espectacular.
  • La puesta en vigor del TLCAN aceleró cambios en las prácticas agrícolas comerciales que han sometido al diverso ecosistema de México a un riesgo mayor de contaminación por concentraciones de nitrógeno y otros productos químicos comúnmente utilizados en la agricultura moderna.
  • Los agricultores rurales han sustituido el ingreso perdido debido a la baja de precios de los productos básicos por el cultivo de tierras más marginales.

Dicha investigación también dice “el TLCAN no ha sido ni el desastre que sus detractores pronosticaron ni la tabla de salvación aclamada por sus partidarios… Los ciudadanos más vulnerables de México han enfrentado una vorágine de cambios que supera la capacidad de control propia o de su gobierno.” Interpretando que si bien hay sectores y clases que se adaptaron a los cambios del TLCAN, los que sufrieron las mayores consecuencias fueron los sectores marginales y los campesinos.

Recordamos la promesa del salinismo era que estaríamos entrando al primer mundo como país, hoy a veinte años, estamos muy lejos de eso. Otra promesa fue que seriamos el 1er socio comercial de los estadunidenses, hoy es China el principal socio comercial de nuestros vecinos del norte.

La realidad es que para un gran sector de los mexicanos el debate del TLCAN ya está rebasado, y está incrustado en nuestra realidad, solo los que constantemente sufren los embates de sus efectos son los que lo recuerdan y critican (campesinos, pesqueros, transportistas, etc).

Hoy el presidente estadunidense lanza la amenaza de renegociarlo, creo que mas que asustarnos tendríamos que aprovechar y tomarle la palabra, que sea un tiempo de reflexión encabezado por la oposición de qué beneficios y consecuencias nos atraído del TLCAN y cómo ayudar a los que han sido perjudicados por esta medida comercial.

Gran parte del temor de algunos sectores en nuestro país y del mismo gobierno se da por que en estos más de 23 años no se han generado las condiciones internas para fortalecer nuestro mercado local, donde se fortalezcan los sectores prioritarios para contener los embates de una amenaza como la que hoy se vive. Han sido 23 años de dormir el sueño de los justos, de dejar a su suerte a ciertos sectores y no incentivar el orgullo del consumo de productos locales y propios.

Repito no entremos en pánico, los gobiernos de manera inmediata tendrían que iniciar un programa para fortalecer los sectores mas vulnerables en el dado caso de una eventual renegociación o salida del TLCAN.

Twitter: @noeg2