Melissa Muñoz y Ramiro Ruiz
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 25-Jun-2020 .–“Harley” en una palabra.
-Equilibrio.
Así define Lucía Ledesma a su perro. Un pug de 3 años que durante la emergencia sanitaria se ha convertido en coterapeuta de los médicos que atienden a pacientes con Covid-19 en el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre.
Lucía es psicóloga y neuropsicóloga clínica. Está adscrita a la división de Neurociencias del nosocomio -en el que nació, por cierto-. Junto con expertos desarrolló un protocolo de terapia asistida con animales para personal médico.
En esta misión, “Harley El Tuerto” es pieza clave. Lo conocen así porque el perrito tuvo hace un año una lesión en la córnea y perdió un ojo.
“Desde muy cachorrito notamos que tenía ciertas características que deben tener los animales que pueden perfilarse para ser coterapeutas emocionales o para participar en intervenciones de esta índole.
“Entonces, empecé a entrenarlo con el objetivo de incorporarlo a intervenciones vinculadas a la salud mental”, cuenta Ledesma.
Siempre guiado por Lucía, “Harley” lleva toda su vida asistiendo. Antes de la pandemia, a pacientes con enfermedades psiquiátricas o neurológicas. Ahora, a quienes integran la primera línea de la emergencia sanitaria.
“Decidimos incorporarlo a un protocolo de intervención del personal del 20 de Noviembre, ya que había avanzado la pandemia en el mundo”, relata Ledesma.
Su jornada inicia con el cambio de turno. Es variable, puede ser en la mañana, en la tarde o, incluso, en la noche. Va cualquier día de la semana, de lunes a domingo. El equipo de expertos detectó que el periodo de más estrés del personal médico es antes de entrar a trabajar en las áreas Covid. Es cuando hay más llanto, angustia, ansiedad, irritabilidad y tensión.
Las sesiones son grupales y duran entre una hora y hora y media. Los médicos pueden cargar a “Harley” y jugar con él. Ledesma señala que se busca una convivencia espontánea. Incluso, hay quienes hacen videollamadas con sus familiares para enseñarles al perrito.
El éxito de estas intervenciones ha sido tal, que alrededor del 80 por ciento de los participantes han reportado que se sienten más tranquilos, más alegres, menos ansiosos luego de la convivencia.
“Alguien podrá decir, ‘¡por Dios!, un animal, un perro, ¡cómo se te ocurre!’, habría que vivir esto y comprobarlo… el gran beneficio que ha dado ‘Harley’ a nuestra población”, resume Jesús Alberto López, internista del 20 de Noviembre.
Para accesar a esta zona, “Harley” pasa por diversos procesos de sanitización. Inician cuando sale de casa con un primer traje de protección y sus botitas amarillas. Ya en el hospital pasa por otra revisión y se le coloca un equipo estéril. Terminadas sus intervenciones, se limpia otra vez antes de salir del hospital y, ya en casa, recibe un tratamiento final.
La labor de este pug finaliza la siguiente semana. Sus intervenciones se espaciarán hasta fin de año, fecha en la que termina el protocolo y, una vez concluido, se evaluará si necesita un descanso más largo.
En casa, “Harley” tiene un hermano, “Mayimbe El Negro”. Lo laboral se queda en el 20 de Noviembre. En su día a día, tienen tres salidas a caminar, actividades físicas y los fines de semana van a nadar. Para Lucía, ambos son dos miembros más de su familia, pero “El Tuerto” se ha vuelto también en su coterapeuta personal.
-¿Qué le dirías a ‘Harley’?
-“Harley”, al igual que a su hermano ‘Mayimbe’, (les digo) que los quiero mucho, que son los consentidos de la casa. Le digo que ha hecho una excelente labor, que trabajó mucho”.