En más de cien años de historia del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado, sólo han accedido al cargo de magistrada cuatro mujeres; la deuda histórica con ellas es, por tanto, enorme y en este momento está abierto el proceso para seleccionar una más a través de una convocatoria dirigida solamente a ellas, señaló el magistrado presidente, Juan Rojas García.

“Se trata de una decisión que no a todos ha convencido en el gremio de abogados, pero que, sin embargo, constituye un paso más para tutelar el derecho sustantivo a la igualdad”, agregó.

En entrevista con El Heraldo, recordó que el STJ se integra por siete magistrados, pero con tres vacantes en este momento, solamente ejercen el cargo 3 varones y una mujer, por lo que, apelando al principio de paridad fue que el Consejo de la Judicatura resolvió dirigir a mujeres el procedimiento de selección para uno de los espacios acéfalos.

Cuando concluya la ruta crítica que involucra a los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo y se nombre a la mejor evaluada, de inmediato se emitirá una segunda convocatoria para cubrir otra vacante, con altas posibilidades de que también sea para mujeres; en su momento la Judicatura lo resolverá.

Enseguida, y de acuerdo con los avances del juicio que tienen entrampado otra designación, podría reanudarse el procedimiento para el tercer nombramiento pendiente, en el cual participan hombres y mujeres inscritos con antelación.

En ese contexto, Rojas García dejó en claro que a las participantes se les ha pedido cumplir los requisitos establecidos en la ley, es decir, ni uno más, ni uno menos de los que comúnmente se fijan para hombres.

Destacó también que actualmente en el Poder Judicial del Estado el 60% del personal es femenino y aunque ha aumentado el número de juezas y secretarias de acuerdo, lo cierto es que constituyen la base operativa del trabajo jurisdiccional.

De tal manera que hay que abrir los caminos para que ellas lleguen a los cargos más altos con decisiones como ésta, que se ajusta más al ideal de justicia que queremos para todos, en el marco de la igualdad sustantiva como meta social e institucional.