Lic. René Urrutia de la Vega

La violencia sigue manifestándose en México de manera casi regular, en otros estados como Zacatecas, Colima y nuevamente en Guanajuato, siguen presentándose incidentes de daños por incendio en tiendas de conveniencia y, por supuesto, sigue habiendo homicidios, al grado que es casi motivo de celebración que haya disminuido la cifra de muertos durante un fin de semana en todo el país al sólo haberse contabilizado 196, en comparación con otros en los que hubo más de 240, esa es la realidad actual, exactamente lo mismo que en administraciones anteriores, siguen aumentando las cifras negativas, bajan muy poco y sólo unos instantes, pero la tendencia sostenida es de aumento.
Los actos de violencia que han acaparado la atención de las semanas anteriores nuevamente desataron la polémica sobre la clasificación de actos de terrorismo o narcoterrorismo, algunos analistas y expertos expresan sus opiniones basados en la ley, en el derecho comparado o en las definiciones de organismos internacionales, mientras que la población política y politizada mantiene una acalorada discusión con base en tendencias políticas sin ningún sustento ni fundamento, dependiendo de la propia conveniencia o de la simpatía o desacuerdo con los gobiernos actuales, así estamos, viendo cómo unos van para un lado y otros en sentido contrario, esperando a ver quién gana en esa estéril discusión polarizada.
No se necesita ser experto ni docto en la materia para leer el texto de la definición legal de terrorismo, compararlo con los hechos y ver si encuadran en esa definición legal, pero por otro lado, eso depende de la calidad y profundidad de las investigaciones para establecer si esos actos tienen efectivamente una finalidad tal que pueda entrar en la exigencia de esa descripción típica de la ley; desde mi punto de vista, ahí está el meollo del asunto, en la finalidad que persiguen esos actos, sostengo que efectivamente esa finalidad es la que el texto legal exige, ya porque esos actos causaron temor, terror y alarma entre la población que tuvo que cerrar sus negocios, esconderse en sus casas, dejar de ir a la escuela y al trabajo, pero, además, se atentó contra la seguridad nacional y se trató de ejercer presión contra la autoridad, si esto es así y esos actos realizados en contra de los bienes y servicios públicos y privados, utilizando armas de fuego y explosivos o combustibles, en contra de la integridad física y emocional de las personas, así como en contra de la vida de los ciudadanos, fue lo que hemos visto todos los mexicanos -y que ha ocurrido en múltiples ocasiones desde septiembre de 2008 en Morelia cuando grupos delictivos también atentaron contra la población en general en plenos festejos patrios- entonces sí, lamentablemente sí hay terrorismo en México.
Pero hay otra forma de ver las cosas, todo depende si nos toca responder por esos acontecimientos o si, por el contrario, nos toca ver los toros desde la barrera, de manera que si tenemos algún grado de responsabilidad a no lograr impedirlo, entonces podremos decir que son exageraciones, que son hechos aislados o que se trata de actos propagandísticos de la delincuencia organizada y listo, con eso tenemos para salir del paso, dando como resultado que las cosas cada vez se pongan peor.
¿Podemos considerar que las bandas de la delincuencia organizada ejercen actos propagandísticos? Yo particularmente creo que no, la propaganda no es algo que necesiten los grupos delincuenciales y si se tratase de algo eso, el marco jurídico de nuestro país le da un tratamiento distinto, pues no puede decirse que colgar cuerpos de un puente, diseminar restos humanos en bolsas de plástico, dejar cabezas en hieleras en zonas urbanas y un largo y lamentable etcétera, pueda ser considerado propaganda, la autoridad no puede darle ese tratamiento a la violencia de ninguna manera, pero además hay que señalar que esos grupos no necesitan propaganda, bastante tienen con lo que todos los días a todas horas se dice en los medios de comunicación, la mayoría de las noticias, los análisis y opiniones en medios mencionan nombres de los cárteles, así como de los líderes o capos que los dirigen y un sinfín de información que verdaderamente es propaganda gratuita para ellos, de manera que no, no creo que sea propaganda.
¿Se trata de manifestaciones de debilidad ante la actuación de la autoridad que menoscaba sus capacidades y su organización? Francamente me parece que los actos de violencia que hemos visto distan mucho de ser ejecutados por grupos débiles o debilitados, tampoco creo que el menoscabo de esos grupos haya sido tal que les impidiera seguir retando al Estado Mexicano de esa forma, pero más aún, no hay congruencia entre tal afirmación y la libertad con que estos grupos han actuado al ejecutar sus actos, pues tuvieron todo el tiempo que necesitaron para perpetrar sus fechorías, incendiar más de 25 tiendas de conveniencia, además de robar e incendiar casi una docena de vehículos de motor, esto solo en unos cuantos municipios de una entidad federativa y repetirlo durante varios días en diversas entidades, sin que las fuerzas de seguridad de ninguno de los tres niveles de Gobierno hubiera podido impedirlo, inexplicablemente, de manera que no, tampoco creo que sean actos de reacción ante su debilitamiento.

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