Los economistas son expertos en usar algún tipo de treta para explicar las diversas fluctuaciones de los mercados. No vayamos tan lejos. Recordemos como hace un par de años, mientras la pandemia de COVID-19 comenzaba a expandirse en todo el mundo, los economistas se abocaban a definir la forma que tomaría la recuperación. ¿Se presentará en forma de w, con una seguidilla de alzas y retrocesos? O sería en forma de una L, mediante la cual muchos sectores son derivados y no vuelven a levantarse jamás. Al final de todo, pudiéramos, al menos en un mediano plazo, se presentó una forma v, en la cual observamos una caída prominente para después resurgir de las profundidades.

Pudiéramos seguir con varios ejemplos más; sin embargo, el punto es entender que siempre se buscan usas estas ejemplificaciones para tratar de facilitar la compresión de cuestiones más técnicas. Por lo general, el apasionante mundo de la economía está lleno de estos tecnicismos.

Como ya hemos comentado en varias ocasiones, el ciclo inflacionario se encuentra en plena expansión y mantiene a los bancos centrales escépticos ante el resultado que vayamos a obtener. Ante esto, han denominados tres posibles escenarios: aterrizajes forzosos, aterrizajes suaves y, en el medio, los aterrizajes bruscos. Indaguemos.

A pesar de que pareciera obvia la terminología aérea, pudiéramos definir un aterrizaje suave como uno en el que un avión o nave espacial aterriza suavemente, sin sufrir daños. Lo opuesto es un aterrizaje forzoso, en el que la aeronave golpea el suelo con fuerza, y puede sufrir daños o herir a los pasajeros en su interior. Un aterrizaje brusco pudiera depositarse en una media entre los ejemplos anteriores.

El actual ciclo inflacionario es el resultado de básicamente dos factores: la interacción de errores de política monetaria (haber retrasado el ciclo de alza de tasas) con una política fiscal excesivamente expansiva, y dos choques, el de la pandemia y el conflicto bélico ruso-ucraniano, que desataron los cuellos de botella de la oferta y las disrupciones de las cadenas de valor.

Partiendo de esto, algunos líderes económicos, de la talla de Larry Summers, Martin Wolf y James Bullard, manifiestan que es imposible un aterrizaje suave. El retraso en el comienzo del incremento del costo del dinero, aunado a las altas tasas inflacionarias, hace imposible pensar que no se vienen condiciones sumamente adversas en los meses venideros.

Mientras que los principales banqueros de Estados Unidos, Jerome Powell, Ben Bernanke e inclusive Joe Biden, afirman que se han sentado las bases necesarias para comenzar un descenso con condiciones favorables, argumentando que se están eliminando los obstáculos a la oferta haciendo no tan necesario fuertes ajustes en las tasas.

El tiempo nos dirá cual aterrizaje es el que tendremos. Lo que sí es una realidad es que esta crisis ha desatado un profundo debate sobre la capacidad de los bancos centrales de parar la inflación, utilizando solamente un aumento en la tasa de referencia. Vamos a poder constatar qué tan fuerte es el impacto de las tasas de interés en el crecimiento económico y la demanda efectiva. Ejemplificar el costo de parar agresivamente el alza generalizada de los precios.

Ya veremos.

OVERTIME

Probablemente no hay un monumento más icónico en Estados Unidos que la Estatua de la Libertad en Nueva York. Por decenas de años, ha sido un punto de referencia para turistas e inmigrantes que llegan por barco a Liberty Island, al sur de Manhattan. Esta fue la nueva cortina de humo del presidente de la Republica en días previos. El circo continúa.

 @GmrMunoz