En Kashima, se llevó a cabo la primera de las dos semifinales en el futbol olímpico varonil, teniendo a México y Brasil como protagonistas de un duelo que se ha repetido en muchos escenarios diferentes y que, curiosamente, ha dado los mayores éxitos para México en futbol, recordando la Copa Confederaciones y la medalla de oro que se obtuvo en Londres venciendo a la pentacampeona del mundo.
Ahora, la historia estuvo pareja, con dos equipos que tratan bien a la pelota y que lograron controlarse entre sí por un buen periodo de tiempo, pero también con México sufriendo por casi media hora de partido ante un Brasil veloz, físico, eléctrico, que estuvo cerca, en el inicio, de conseguir un gol. La primera grande para la verdeamarela llegó al 14, después de una serie de toques a las afueras del área mexicana que terminó con Guilherme Arana entrando solo por la izquierda; el defensor brasileño metió disparo potente, pero que salió a la posición de Ochoa, que hizo su primera atajada del partido. La segunda ocasión vino desde los pies de Daniel Alves, el experimentado jugador metió cañonazo en un tiro libre que Ochoa, otra vez, rechazó correctamente, recostando sobre su derecha. Al 28′, Luiz Douglas se tiró un clavadazo dentro del área cuando José Esquivel trataba de ir por la pelota. El árbitro, en primera instancia, señaló penal, pero rectificó cuando fue al VAR.
Hasta pasada la media hora de partido, México comenzó a tomar la pelota con buenos contragolpes, acomodándose mejor en el terreno de juego. La jugada más clara del partido llegaría precisamente gracias a un cambio de juego de Alexis Vega, que dejó a Antuna mano a mano por la derecha del campo. El mediocampista de Chivas sacó pase raso a la llegada de Luis Romo, que, de primera, cacheteó el balón que buscaba el ángulo. Santos, el arquero brasileño, alcanzó a reaccionar, mandando a tiro de esquina. México cerró mejor el primer tiempo y, al 46′, un centro de Sebastián Córdova desde la izquierda dejó solo a Antuna en el área, pero el deficiente control hizo que tardara un instante en acomodarse y, cuando remató, Diego Carlos tapó el disparo con el pecho. Para terminar el primer tiempo, Henry Martín tuvo un remate tras un córner que pasó cerca del arco brasileño.
La historia cambió totalmente en el complemento. Carlos Rodríguez ingresó en lugar de Esquivel, lo que le dio mayor tranquilidad a México en el mediocampo. Prácticamente todo el segundo tiempo pasó sin oportunidades claras con mucha pelea de ambos lados, Brasil tratando de entrar con combinaciones y México lanzando balonazos hacia Henry Martín, que peleó todo el partido con los centrales de Brasil. A ocho minutos del final, el corazón de miles de mexicanos se paró cuando Richarlison conectó increíble cabezazo, girando el cuello de forma extraordinaria. La pelota se impactó en el poste ante la inútil estirada de Ochoa y quedó sólo en un susto. César Montes contestó tres minutos después con otro cabezazo que fue a las manos de Santos.
Terminaron los noventa minutos con empate sin goles y llegó el tiempo extra. México realizó cambios, sacando a hombres importantes como Antuna, Córdova, Alexis Vega y Henry Martín, luego del desgaste físico importante en el juego. Los dos tiempos extra pasaron sin muchas emociones, solo algunos intentos de fuera del área que no prosperaron y, del lado mexicano, un Diego Lainez que fue quien más intentó causar peligro por la banda derecha.
Al final, el empate prevaleció, teniendo que definir todo desde el manchón penal. El primer penal lo cobró Daniel Alves y Guillermo Ochoa adivinó el disparo cruzado y hasta tocó la pelota sin poder evitar el gol; en contraparte, Eduardo Aguirre falló su disparo anunciando de forma pronunciada la dirección del remate. Martinelli anotó el segundo para Brasil con disparo hacia la derecha que venció otra vez el buen lance de Ochoa y Johan Vásquez prácticamente definió la eliminatoria al impactar su disparo en el poste. Carlos Rodríguez fue el único mexicano que anotó su penal y México cayó 4-1 en los penales, quedando eliminados de la medalla de oro.
Aunque el golpe fue fuerte por la esperanza de una medalla, todavía queda el bronce, que se jugará el viernes a las seis de la mañana ante Japón, en una buena revancha para el Tri Olímpico, que cumplió dándole batalla a una gran selección como la brasileña.