A MI FIEL LECTOR

Volvamos al primero de julio del 2020. En dicha fecha, celebrábamos la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial para América del Norte, el llamado T-MEC. Dicho tratado era una renovación al TLCAN, donde se buscaba retener los elementos clave de la relación comercial, así como incorporar actualizaciones necesarias para el andar del siglo XXI.

Durante todo el segundo semestre del año anterior, nos encontrábamos en plena pandemia. Esto ocasionó que no surgiera ningún tipo de controversia con los primeros pasos del tratado, ya que la economía, a nivel mundial, se encontraba estancada y sin la movilidad habitual. Sin embargo, las cosas cambiaron en los primeros tres meses del presente año.

Particularmente durante el tercer mes del 2021, el comercio total con nuestro vecino del norte ascendió a casi 57 mil millones de dólares, lo que representó sus mejores condiciones en la historia para un solo mes, según datos de la Oficina del Censo estadounidense, lo que nos asentó como su principal socio comercial, por arriba de China.

Esto se debe en gran medida al paquete de estímulos fiscales por 1.9 billones de dólares, impulsado por el presidente Biden, en vías de reactivar apresuradamente la economía estadounidense y su comercio exterior. Los resultados, en el corto plazo, han sido favorables, ya que las exportaciones, así como las importaciones, superaron los niveles prepandémicos y se ubicaron en niveles récord.

De manera más analítica, las exportaciones de bienes mexicanos a Estados Unidos se situaron con un valor de 34 mil millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 11%. Eso significa que, gracias a la recuperación del mercado interno de EU, las ventas mexicanas se ubicaron en su mayor nivel en la historia.

Por otro lado, las importaciones se ubicaron en 23.5 mil millones de dólares, lo que simbolizó un crecimiento de 17% a tasa anual. Las compras mexicanas al mercado estadounidense obtuvieron la segunda cifra más alta desde que existen registros, tan sólo superadas por octubre del 2018.

Hasta aquí, todo caminando conforme lo esperado del nuevo acuerdo comercial. Sin embargo, este nivel de comercialización, puede traer consigo posible tensiones y desacuerdos entre los países miembros del mismo; algo que ya está pasando. Indaguemos.

Para nadie es un secreto que la relación entre Biden y López Obrador, no es la más amistosa y traerá consigo posibles rigideces conforme las economías, cada una a su proporción, continúen recuperándose.

En los últimos días, el tema laboral ha sido el más comentado. La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, solicitó al Gobierno Federal revisar una demanda de trabajadores de la empresa General Motors. En dicho documento jurídico, se precisa que el Gobierno ha impedido a los trabajadores el derecho de libre asociación y la negociación del contrato colectivo.

Ante esto, la embajada mexicana replicó con una carta al Gobierno para expresar su nerviosismo por la falta de aplicación de la legislación laboral norteamericana en las industrias de procesamiento y empacado de carne. La carta cita una serie de violaciones de la ley laboral, que incluyen desde la falta de compensaciones del tiempo extra y la penuria de condiciones sanitarias apropiadas hasta la falta de atención a denuncias de violencia y acoso sexual.

El tema laboral es el primero de muchas posibles diferencias. Existe la posibilidad de que las quejas en materia de cambios en la industria energética y otros asuntos más puedan ser llevadas a litigio en el marco del TMEC.

En algunos casos, seguramente las quejas de nuestro vecino del norte tendrán justificación como tal, pero en muchas otras, sólo van a usarse los aparatos del tratado como instrumentos para buscar impedir que sus empresas realicen inversiones en nuestro país.

Se avecinan complejos tiempos en nuestra relación con Estados Unidos. Esperemos, a pesar de estas confrontaciones, las condiciones comerciales sigan mostrando una mayor vitalidad y sean el eslabón necesario para conformar una economía más sólida.

OVERTIME

En las últimas semanas, el innovador mundo de las criptomonedas, ha sufrido de una estrepitosa caída en sus precios de cotización. El gigante asiático dio el último revés a las volátiles criptomonedas, al anunciar la prohibición de éstas, acusándolas de ser un agitador en el orden económico y financiero. Hay mucho trasfondo para el Gobierno chino que no fue mencionado.

 

 @GmrMunoz