CDMX.- Bruce Willis siempre fue Duro de Matar… y duro de creerse en lo que convirtió recientemente su carrera.
El actor, de quien esta semana se reveló que padece afasia, un trastorno de la capacidad para comunicarse que lo forzó a retirarse, trabajó en 22 películas durante los tres últimos años, pero lo hizo con la ayuda de personas a quienes pagaba para desempeñarse de la forma más profesional posible.
Según el Daily Mail, Willis, de 67 años, pagaba a su antiguo asistente, Stephen J. Eads, hasta 200 mil dólares por cada contrato fílmico con el fin de que éste lo guiara y ayudara a disimular los síntomas de su padecimiento.
Asimismo, a un joven actor, Adam Huel Potter, le remuneró en el rodaje de Open Source con 4 mil 150 dólares semanales para que le leyera sus diálogos a través de un auricular, pues ya no podía recordarlos.
En muchas de esas películas, con presupuestos bajos, los papeles de Willis eran simbólicos pese a su estatus de estrella de Hollywood.
Trascendió que en la filmación de Hard Kill (2020) Willis desconcertó a la producción cuando disparó un arma cuando no debía hacerlo; nadie salió herido.
«Sólo Willis y su familia saben cuánto tiempo ha estado lidiando con estos problemas (de deterioro cognitivo) y si los productores se han beneficiado o no por su condición», publicó en redes sociales el periodista Joshua Hunt, quien hace tiempo escribió un reportaje sobre esta fórmula para hacer películas baratas en poco tiempo. (Staff/Agencia Reforma)

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