El Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial advirtió ayer que las tasas de interés han comenzado su carrera alcista en créditos productivos y al consumo por parte de la banca comercial, motivo por el cual sus usuarios deben tomar previsiones porque la inflación no cede y presiona el aumento de los precios internacionales de una amplia gama de materias primas.

Alberto Aldape Barrios, director del CIDE, señaló que las carteras vencidas de los distintos productos financieros como crédito productivo, al consumo y el automotriz van al alza, con un 7%, 13% y 3%, respectivamente. Por ese motivo se recomienda mucha prudencia a los usuarios.

Aseveró que las tasas de interés de crédito productivo que ofrece la banca comercial ha subido ya dos puntos porcentuales, ahora se oferta entre un rango de 10 a 20%, con plazos de 36 meses para capital de trabajo y de 60 meses para adquisición de tecnología, maquinaria y equipo.

Sin embargo, el mayor movimiento en las tasas de interés se encuentra en el crédito al consumo, las cuales suben por encima del 40 o 60% y que impactan directamente al bolsillo de los ciudadanos si no saben usar las tarjetas de crédito y más en estos tiempos.

Por su lado, el crédito hipotecario todavía mantiene sus tasas de interés que oscilan de un 9 a 12%, esto es posible gracias a la garantía que tiene el banco con el inmueble en proceso de compra, lo cual disminuye los riesgos para las instituciones bancarias. Aparte ofrece plazos de pago hasta 20 años.

Alberto Aldape Barrios detalló que con los créditos de bienes de consumo duradero como los automóviles, las tasas de interés se mantienen accesibles, entre 11 y 17%, gracias a la existencia de grandes inventarios que no están desplazando los vehículos nuevos como en años anteriores. Los plazos de pago han aumentado de 36 a 60 meses.

Las estrategias de otorgar financiamiento a la sociedad se mantienen muy atractivas para vehículos nuevos, pero no existe demanda, porque el Gobierno Federal ha comenzado a dar incentivos negativos al permitir la regularización de los autos –chocolate-, lo cual frena la adquisición de las unidades nuevas.