Nuevamente, Viridiana Álvarez platicó con El Heraldo de Aguascalientes acerca de su reciente expedición a Nepal, en donde tuvo una experiencia agridulce al conquistar su sexta montaña superior a los 8,000 metros, pero también estuvo varada en Nepal durante varios días por la situación sanitaria.
Cuando se pronuncia el nombre de Viridiana Álvarez, la primera palabra que llega a la mente es la de éxito, y es que la montañista de Aguascalientes ha puesto en alto el nombre de su ciudad y de México, al ser una de las mujeres más destacadas en el ámbito deportivo, rompiendo metas personales mes a mes, y hasta récord Guiness.
Su récord Guiness lo obtuvo en el 2019, al convertirse en la mujer con el ascenso más rápido de las 3 montañas más altas del mundo, conseguido en 1 año y 364 días, precisamente un 15 de mayo, el día de su cumpleaños.
A pesar de contar con este gran logro, la aguascalentense no deja de ponerse metas y, en este momento, su principal sueño es conquistar las 14 montañas superiores a los 8,000 metros; por eso, el pasado mes de marzo regresó a Nepal con la tarea de conquistar dos nuevas súper montañas.
El 16 de abril llegó a la cima de Annapurna, la décima montaña más alta del mundo y una de las más peligrosas, al grado de que una de cada 3 personas que la suben, no regresan a casa.
Ante estos peligros, Viridiana comentó que sí está consciente del riesgo cada vez que viaja a una nueva expedición, y que es necesario tener presente ese miedo en medio de la positividad, pero que el deseo de querer regresar a casa y cumplir una nueva meta es mucho mayor.
Una vez conquistada Annapurna, Viridiana se quedó en Nepal para ir por su séptima montaña de 8K, la cual sería Dhaulagiri; en esta montaña, pasó por un suceso bastante negativo y es que, al estar a sólo unos días de llegar a la cima, a escasos metros de lograr el objetivo, varios de los compañeros tuvieron molestias físicas por COVID, así que todo el grupo tuvo que bajar.
No conforme con eso, la situación sanitaria en Nepal empeoró bastante y tuvo que pasar 3 semanas en Katmandú, capital de Nepal, a la espera de un avión para poder regresar a casa; a pesar de todo lo malo que vivió y la frustración de no conquistar la montaña, siempre se mantuvo positiva y con el ánimo de regresar meses más tarde.
Debido a la situación sanitaria en Asia, Viridiana aún no sabe cuál será su siguiente montaña a escalar, pero uno de sus lemas es que “mientras haya vida, hay esperanza”, así que su tarea, en los próximos meses, es seguir preparándose para conquistar esas 8 montañas que aún le faltan.
Otro proyecto en el que piensa Viridiana es en hacer un libro, en donde busca plasmar todas esas historias que ha vivido a lo largo de los últimos años, haciendo énfasis en que para ella es un privilegio tener una pasión, y que siempre estará agradecida de que encontró esa pasión que la mantiene con vida, la cual es subir las montañas más altas del mundo.