Marlen Hernández
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-La iniciativa de contrarreforma energética, que propuso el pasado 30 de septiembre el Presidente Andrés Manuel López Obrador, retrocedería a la regulación de 1975, de acuerdo con especialistas.

1.- Se destruye el mercado eléctrico con la desaparición de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la concentración de las funciones del Cenace en la CFE y la cancelación de todos los permisos de generación y contratos de compra-venta de energía de privados.
Las empresas dejarán de tener la opción de generar su propia electricidad o adquirirla a otras compañías que no sea la CFE.
Paralelamente, la CFE despacharía una mayor cantidad de energía de sus plantas que son más caras de operar y sucias que las privadas.

2.- Se regresa el monopolio a Pemex al desaparecer a la CRE, que también es la encargada de otorgar permisos para transporte, almacenamiento y expendio de petrolíferos.
La participación de nuevas petroleras sería imposible y las compañías existentes quedarían sin reglas de operación.
Con la aniquilación de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), encargada de administrador y supervisar los contratos de las rondas petroleras a compañías privadas y a Pemex, la exploración y producción de hidrocarburos quedaría a la deriva.

3.- Se romperían tratados internacionales, con lo que las empresas extranjeras que realizaron inversiones bajo ciertas condiciones interpondrían demandas internacionales exigiendo indemnizaciones por miles de millones de dólares.

4.- Se dañarían las finanzas públicas y/o se elevarían las tarifas eléctricas al sacar de operación a plantas privadas eficientes que operan con menores costos que la CFE.
Las empresas y los consumidores Domésticos de Alto Consumo serían los primeros impactados.
Los hogares de bajo consumo, por su parte, o requerirían de mayores subsidios para no elevar las tarifas o bien la CFE tendrían que absorber sus costos más elevados, algo insostenible.