Juan Carlos Rodríguez y Miguel Domínguez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL .-La ola de desapariciones registrada en el último año en la Autopista Monterrey-Nuevo Laredo, principal punto de ingreso de paisanos, ha llegado a los rincones de Estados Unidos.
Aunque no se reportan desaparecidos entre los connacionales, la problemática se ha sumado a la zozobra que padecen cada vez que regresan a México para pasar las fiestas decembrinas.
«Nos dio miedo el tramo de Anáhuac para acá, por lo que dicen en las noticias de los desaparecidos», dijo Elmer Méndez, quien viajaba de Arkansas a Guanajuato.
En junio se publicó que la vía a Nuevo Laredo tenía un «tramo del terror» al pasar el kilómetro 26, en territorio de Tamaulipas, donde las autoridades confirmaron la desaparición de más de 70 personas, aunque familiares denunciaron que eran más de 150.
La organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (Fundenl) ha reportado que, de agosto a octubre de este año, desaparecieron 10 mujeres y 53 hombres en Sabinas Hidalgo, municipio por el que cruza la carretera.
Ante esto, la implementación de caravanas de paisanos se ha vuelto esencial para garantizar un mínimo de seguridad.
«De la aduana (de Nuevo Laredo) están sacando a la gente en caravanas», narró el paisano José Rosendo.
«De Laredo a Monterrey está bien peligroso», añadió, «más de Laredo al kilómetro 26, es lo más peligroso que hay ahorita».
Ayer cruzó una caravana de casi 2 mil vehículos por Nuevo Laredo.
Las extorsiones y abusos del crimen y de las autoridades persisten, tras la desaparición del programa «Bienvenido, Paisano» y su cambio por «Héroes Paisanos».
Entre los connacionales se acusa que, pasando el Puente II de Nuevo Laredo, ha habido casos en los que se demandan «cuotas de protección» de entre 300 y mil 500 dólares.
En el kilómetro 26 de la Autopista a Nuevo Laredo, a su vez, se reportan abusos por revisiones indebidas de agentes del Instituto Nacional de Migración y policías de Tamaulipas.
«El Programa Héroes Paisano nomás fue un cambio de nombre, todavía hay malos agentes», cuestionó Rogelio Ávila, presidente de la Asociación de Migrantes Mexicanos en Chicago,
«Nos reportan que en el retén del kilómetro 26 los paran y les revisan permisos. Los del Instituto Nacional de Migración les piden dinero».
«Es ridículo», dijo Ávila, «pero es necesario todavía proteger a los paisanos de nuestras propias autoridades».
Por la misma carretera, en el kilómetro 100, los paisanos sufren otra revisión de la Guardia Nacional, donde también denunciaron extorsiones.

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