A pesar de que el mundo está enfocado en las redes sociales, el telemarketing aún sigue siendo relevante para concretar venta. Si la gente no va contigo, las llamadas telefónicas “acortan” la distancia entre marca y sujeto, puesto que escuchar una voz humana es más cercana que una generada por IA o la atención visual hacia las pantallas… ¡Pero hay algo que me provoca miedo!

Cabe aclarar que Halloween está próximo a celebrarse, pero quienes no saben cómo hacer telemarketing en estos tiempos modernos, temo y hacen creer que quieren celebrarlo t-o-d-o el año, porque se toman la LIBERTAD de marcarle a la gente diariamente para ofrecerles algo, y a pesar de que la respuesta que reciben es “no me interesa”, continúan insistiendo, al grado que ya no sabe si uno debe aprender un nuevo idioma para que entiendan o desarrollar malos modales.

Entiendo que la gente que hace las llamadas sólo reciben órdenes de quienes les dio el empleo, y es justo a estos últimos a quienes me dirijo… ¿Creen que “insistir” es una buena estrategia? Si al principio de mi artículo te obligará a que lo leyeras, seguramente no hubieras continuado. Si tu plan es acercarte a las personas, créeme que a largo plazo las alejarás, mejor te invito a corregir el rumbo.

Puede haber la falsa creencia de que la gente “algún día” cederá después de tanta insistencia, pero actualmente tenemos una cultura más consciente sobre la frase “no es no”, y es importante que lo sepas: el mundo ha cambiado y las maneras de hacer marketing también. Sé muy bien que PROFECO tiene un servicio gratuito para que la gente pueda dejar de recibir llamadas telefónicas y mensajes de texto publicitarios, lo cual arregla la molestia de inmediato, pero la problemática no desaparece del todo.

La solución, por las buenas, entender que la gente no está obligada a comprarte, que antes de vender debes identificar si lo que ofreces sería una compra racional o aspiracional, porque así como tengo planeado viajar a Italia, hoy mi atención está en invertir en el mandado de la semana, y no busco presiones. Se dice fácil, pero cuando conoces tu lugar en la pirámide de Maslow, aceptas las circunstancias en que te invocan, y con esas referencias, creas estrategias con sentido común que te favorezcan.

Así que si quieres Halloween todo el año, determina qué te gustaría brindar: un “dulce” trato al dar a conocer tu oferta y respetar la decisión de quien te escuche; un “truco” efectivo para venderle a la mente, ofrecer una solución y no el producto o servicio en sí; o… ¡Mejor omitamos la tercera opción!

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