Fiel a su convicción profesional de compartir sus conocimientos a menores en edad escolar y pese a los estragos de la pandemia que impide acudir a las aulas, la maestra Leslie Cruz, más allá de ver al COVID-19 como un obstáculo para impartir clases, la toma como oportunidad para que de la mano de la tecnología, sus alumnos adquieran nuevas habilidades educativas.

Con 35 alumnos de tercer grado, la maestra de primaria, en conjunto con su esposo José, docente de educación física, decidieron adaptar una de las habitaciones de su hogar como salón de clases para que a los pequeños del otro lado de la pantalla les resultara una experiencia más confortable, creando de esa manera el entorno escolar. Con pintarrón, pupitre y decoración, Leslie graba todos los días sus clases, mismas que las sube posteriormente a redes sociales, en donde están disponibles para que los padres de familia y sus hijos puedan consultar los trabajos del día acorde a sus tiempos, e incluso repetir los contenidos para reforzar los conocimientos. Con los papás es por medio del celular como mantiene estrecha comunicación, en la atención de dudas que puedan surgir. Si bien la maestra reconoció que trabajar desde casa es totalmente distinto a hacerlo en las aulas, destinando incluso mayor tiempo en la planeación del contenido diario, al final es gratificante el resultado obtenido, al percatarse tras la revisión de las tareas, que efectivamente los niños están aprendiendo bajo la nueva modalidad.

“El papel de los papás es clave”: José Herrera, docente

Por su parte, José Herrera, da clases de educación física a cuatro planteles de zonas populares, donde no siempre existen posibilidades económicas de que sus casi 700 alumnos accedan a internet. Explica que al igual que su esposa, decidió sacarle provecho a la tecnología para que los menores puedan realizar actividad física a pesar de estar en casa y combatir el sedentarismo, ayudando a prevenir enfermedades asociadas a la obesidad y sobrepeso. Apoyado de las redes sociales, hizo una fanpage para subir contenidos, también por medio de WhatsApp, así como el envío de material por otros medios electrónicos. Reconoce que trabajar a distancia ha implicado destinar mayor tiempo y estar al pendiente de cualquier duda que surja a lo largo del día, pues ahora el horario es más extenso y va de las 8:00 a las 22:00 horas. Otro de los retos que ha enfrentado, es adaptar sus clases con actividades sencillas pero funcionales, fáciles de realizar en casa, en muchos de los casos con espacios limitados; destacó que el papel de los papás es clave para sacar adelante el desafío que se vive.