Convertidos en exhibidores urbanos, los postes de cualquier servicio en la ciudad son un horrendo detalle en calles y avenidas, pero colocar anuncios en ellos es rápido, gratuito y no pasa nada, en una de esas, hasta dan resultado. No pasa igual con cualquier persona que desea colocar un anuncio formal, luminoso o no, diseñado y con servicios que no son de dudosa legalidad, pues entonces ahí sí la Sedum y su pomposo Departamento de Imagen Urbana exigen solicitud de servicio, agenda de cita, el pago correspondiente y paciencia por 10 días a ver si autorizan la petición. ¿Podría hacer algo esta instancia contra quienes no dejan de ensuciar la capital con sus papelitos improvisados y colocados en todos lados?