Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Los maestros, para enseñar, explicar y fundamentar la división de poderes en México, citamos el Artículo 49 de la Constitución. En una lámina con letras grandes exponemos: “EL SUPREMO PODER DE LA FEDERACIÓN SE DIVIDE PARA SU EJERCICIO EN LEGISLATIVO, EJECUTIVO Y JUDICIAL…” y enfatizamos que por la democracia y el bienestar de la población “NO PODRÁN REUNIRSE DOS O MÁS DE ESTOS PODERES EN UNA SOLA PERSONA…”. Para justificar la virtud de la autonomía de estos poderes, presentamos a los alumnos escenas históricas deprimentes que padeció la humanidad en los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando el rey de una monarquía o reino gobernaba de manera arbitraria, despótica y absolutista, toda vez que no tenía, en frente, quién pusiera límites a sus poderes tiránicos. Hasta que surgieron pensadores como el barón de Montesquieu, quien aportó para la sociedad el principio fundamental de la división de los tres poderes en Legislativo, Ejecutivo y Judicial: la base de la democracia. Cuando las naciones, en su organización política, adoptaron este principio de Montesquieu, avanzaron hacia la modernidad y los ciudadanos pudieron disfrutar de una vida mejor.

En México, para los maestros no ha sido fácil ejemplificar y destacar la efectividad de la división de los tres poderes; porque el Ejecutivo siempre ha intentado subordinar a los otros dos poderes. Sin embargo, la exageración se está dando en el actual gobierno, desde el momento en que el Poder Legislativo está totalmente sometido a los caprichos del Presidente y el Poder Judicial también se ha arrodillado ante el Ejecutivo, violando la Constitución (y se supone que es el garante de la ley). Si esta ciega subordinación, de ambos poderes, fuera para mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos, tal vez, habría cierta explicación; pero no hay explicación ni justificación creíbles cuando el sometimiento es para acabar con las instituciones, para ejercer a discreción los recursos del pueblo, para dividir al país con odios y para cobrar venganzas de resentimientos pasados, entre otros antojos.

¿Qué vamos a decir a nuestros alumnos cuando tratemos el Artículo 49 de la Constitución?, ¿que en México hay división de poderes? Sí en el papel, pero no en la realidad, no los hechos; y las leyes se establecieron no para que estén de adorno en el papel, sino para que se ejerzan, para que se respeten, para que se cumplan, para que se apliquen; y resulta que los responsables de cumplir y hacer cumplir las leyes son los primeros en quebrantarlas. Qué tarea difícil nos dejan los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, para explicar a nuestros alumnos el contenido del Artículo 49 Constitucional, y otras leyes. ¿Tenemos que mentirles o decirles la verdad? Los políticos viven de las mentiras, pero los maestros no podemos sentirnos maestros mintiendo. ¿Los alumnos merecen la verdad o mentiras piadosas? Tarea difícil para nosotros los maestros: querer convencer de una ley que es letra muerta o algo inexistente.

Si todo esto fuera para construir el futuro de México, tal vez habría alguna explicación; pero lamentablemente es para destruir lo que con muchos sacrificios se venía construyendo. No se duda que haya personas que se sientan felices con lo que está pasando, pero esa “felicidad” es tan sólo por las dádivas que reciben estirando la mano. México no se transforma ni se construye con dádivas. Se construye: planeando el México que deseamos modernizar; uniendo a todos los mexicanos en el trabajo y en la producción; otorgando salud y educación a todos; haciendo justicia a todos por igual; en fin, logrando que todos sientan orgullo de vivir en México.

Nuestra organización sindical, por cada prédica del Ejecutivo, hace sendos pronunciamientos de apoyo incondicional. ¿Cuál será la postura de nuestro organismo ante el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial de la nación? El Artículo 49 de la Constitución es parte del programa de estudios.