Verónica Gascón, Charlene Domínguez y Azucena Vásquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El plan contra la inflación que presentó el Gobierno federal no sólo es limitado y generaría presión en las finanzas públicas, también sus efectos podrían sentirse hasta fin de año en caso de funcionar, coincidieron especialistas.
A pesar de que la Secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, afirmó que los efectos se percibirán en 15 a 30 días, la mayoría de entrevistados aseguran que será hasta fin de año.
El plan, del que aún no se detallan estrategias, consiste en homologar el precio de 24 artículos de la canasta básica a nivel nacional para los siguientes seis meses.
Lo anterior se hará mediante la estabilización de precios de referencia de gasolinas, diesel, gas LP y electricidad, mayor producción de granos, entrega de fertilizantes, precios de garantía de maíz, frijol, arroz y leche y aranceles cero para importar ciertos productos, entre otras medidas.
Sin embargo, este paquete no parece un instrumento «potente» que permita controlar la inflación, mencionó Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs.
Sobre todo porque la intención de elevar la oferta de productos no ocurre en lo inmediato y el costo de producción sigue en aumento, por lo que su efecto no será elevado, dijo.
«En todo caso tendrá resultados en meses y para ese entonces es factible que otro tipo de situaciones sean las que imperen en la inflación como puede ser el efecto que tenga la guerra de producción de granos en Ucrania o políticas monetarias de distintos países», mencionó Rodolfo de la Torre, director de Desarrollo Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
JP Morgan, BBVA y Monex, señalaron que el plan tendrá efectos limitados y no logrará reducir las presiones de manera drástica ni inmediata.
Para el banco de EU lograr la estabilidad en los precios de 24 productos objetivo reduciría la inflación en apenas 40 o 50 puntos base a fin de año, desde la previsión actual de 7 por ciento anual.
«Creemos que el efecto es limitado, no porque veamos las medidas malas sino porque cuando se trata de una inflación global es muy difícil disminuirla. No es que Estados Unidos, Europa, Canadá y Latinoamérica estén sin hacer nada para bajar la inflación, todos lo están intentando y no se ha logrado», expuso Carlos Serrano, economista jefe de BBVA.
Adriana García, coordinadora de Análisis del observatorio México, ¿Cómo Vamos?, indicó que el plan se basa en buena medida en continuar con los estímulos a gasolinas y diesel y ello implica renunciar a la recaudación del IEPS aplicados a estos combustibles lo que no es sostenible para las finanzas públicas.
Clouthier negó que el plan antiinflacionario tenga un efecto adverso en términos presupuestarios.

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