El déficit de microchips, microcomponentes y semiconductores, no sólo afecta al sector automotriz al detener su producción y retrasarla con los paros técnicos programados o determinados ante la falta de ese insumo, sino que también ha elevado los precios en aparatos electrónicos de los que, a raíz de la pandemia, el trabajo en casa y la educación a distancia, se ha tenido que depender.

Francisco Ruiz López, presidente nacional de Coparmex Digital, Cuitláhuac Pérez Cerros, presidente del Clúster Automotriz MAEN, y Edwin Armando Martínez, coincidieron en señalar que México tiene profesionistas e industria con capacidad y preparación para producir y ser proveedor de esos microcomponentes, sin embargo falta infraestructura e inversión, que al menos, con las políticas de la actual administración federal, se antoja todavía más complicado lograr ese propósito si se tuviera.

El asunto es que la ciudadanía tiene una convivencia y necesidad, no detectada, de esos microcomponentes, pues éstos se tienen en dispositivos como la tablet, computadora, teléfonos inteligentes, consolas de videojuegos, pantallas de televisión, hasta productos de mayor tamaño como los vehículos.

El presidente del Clúster Automotriz destacó que Nissan es una empresa referente de la industria local, y si bien año con año planea un par de paros técnicos, desde el año pasado éstos se hicieron más recurrentes, primero por la pandemia y una vez reactivada la actividad económica, se comenzó a sufrir del desabasto de microcomponentes, que ha hecho que en el primer semestre del año se tuvieran paros imprevistos.

Refirió que todo mundo pensó que, al reanudarse las actividades todo volvería a la normalidad, como en 2019 o principios de 2020, no obstante no fue así, pues no se había contemplado la sobredemanda de artículos para el entretenimiento, “y fue a principios de este año que se comenzó a tener abasto de componentes electrónicos para el sector automotriz”.

Y ha sido ese desabasto lo que ha hecho que tarde o temprano, algunos sectores no tuvieran la misma producción, y “en específico, NISSAN, desde marzo empezó con ciertos días de pagos, lo que han hecho casi todas las armadoras el país. Y para nosotros, lo que fue abril, mayo y junio, hemos tenido una reducción de entre el 40 y 50% de requerimientos de producción.

Edwin Martínez resaltó que si bien la directamente afectada es la industria automotriz, sin embargo, al ser componentes sobre los que hay déficit, resulta que está latente en aumento en los precios de artículos indispensables para la educación hoy en día, como son las computadoras portátiles, impresoras, teléfonos inteligentes, tablets, videojuegos, entre otros dispositivos electrónicos.

Francisco Ruiz consideró que lo vivido hasta hoy ante el déficit de los semiconductores y microcomponentes, significa una oportunidad para dar pasos hacia la reconversión industrial, pues “el mundo entero se enfrenta a la necesidad de un insumo, que quien logre resolver ese problema, se puede volver en potencia mundial, sería positivo que México pudiera entrar en esa carrera, sin embargo habrá que ver si las condiciones económicas y políticas lleven a eso, aunque de momento es de dudarse.