También dejó huella en el cine

CDMX.- «¡Mi vida por bailar con doña Soledad Herrera!», propone frente a todo el pueblo el gallardo Maclovio Arrieta tras cantar «La Ley del Monte», que narra la primera escena de la película del mismo nombre.
Si había alguien ideal para representar amores así de pasionales, dignos de marcarse en pencas de maguey en tiempos de la Revolución, y acompañarlos con canciones mexicanas, ese era Vicente Fernández.
«El Charro de Huentitán» protagonizó 33 películas en 20 años, con personajes cercanos al pueblo, como el taquero enamoradizo Constancio Rojas Rodríguez, «El Champi», rol con el que estelarizó su primer largometraje en 1972, Tacos al Carbón.
De 1973 a 1976 tuvo un romance cercano con las cámaras, pues filmaba al menos dos películas anuales, incluidas Uno y Medio Contra el Mundo (1973) junto a Ofelia Medina; Jalisco Nunca Pierde (1974) y El Hijo del Pueblo (1974), con Lucía Méndez.
La Ley del Monte, de 1976, donde además tiene crédito como productor, fue un hito y demostró que hacía una buena mancuerna con el director Alberto Mariscal, detrás de El Arracadas (1978).
En la mayoría de sus historias, «El Rey de la Canción Ranchera» hacía gala de su voz y mostraba que, aunque sus personajes pudieran ser pillos, se regían por una moral. (Mauricio ángel y Abril Valadez/Agencia Reforma)

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