En medio de la mayor incertidumbre política, la hasta hoy existente “alianza” VA POR MÉXICO parece vivir días decisivos para el rumbo del país que pudieran más bien traducirse en los últimos días de esa “anhelada” o “fallida” alianza. Lo anterior, tras la iniciativa presentada por la diputada priista Yolanda de la Torre Valdez, quien, a grandes rasgos, presentó una iniciativa de ley para extender de 2024 a 2028 el plazo en que el titular del Ejecutivo Federal pueda recurrir al Ejército y la Marina Armada en labores de seguridad pública bajo el argumento de que estos años adicionales permitirán a la Guardia Nacional consolidarse en este proceso de integración transitoriaa la Secretaría de Defensa Nacional.

A simple vista, parece una iniciativa en la que se comienza a cuestionar una posible complicidad entre el Partido MORENA y el propio Partido Revolucionario Institucional. Dicha complicidad, se puede presumir con mayor razón, si analizamos que la aludida iniciativa surge en el momento más álgido de la carrera política del presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en el que ha sido inclusive amenazado con el desafuero tras la filtración de grabaciones comprometedoras; sin embargo, también quizá los fundamentos sociales de dicha iniciativa expuestos por la propia legisladora pueden tener cabida en un México en el que casi ningún gobernador parece controlar la seguridad en su territorio y con independencia de ello las fuerzas armadas han sido consideradas históricamente como una de las instituciones más sólidas en este país.

En conclusión, dicha iniciativa despertó muchas sospechas y las cúpulas directivas del Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática anunciaron hace unas horas que decidieron poner en “suspensión temporal” la alianza electoral VA POR MÉXICO. Dicha suspensión trae consigo mayores repercusiones que beneficios si analizamos que el PRI y el PAN parecían remar en direcciones opuestas a poco menos de un año para la elección de gobernador en el Estado de México y que, además, a dos años de la elección presidencial no parece haber ni la más mínima claridad sobre quiénes serán los principales contendientes para encabezar la candidatura presidencial de la famosa alianza.

Quizá sea momento de que, al interior del priismo, comiencen nuevamente algunos de sus mejores cuadros a exigir la destitución del hasta ahora presidente, en congruencia con aquellas bases ideológicas de la social democracia de la que tanto se han alejado. De manera tal, que se deje de ver por los intereses personales de algunos cuadros, para privilegiar la oportunidad histórica de construir verdaderamente una alianza y salvar al país de una izquierda que crece a pasos agigantados y aprovecha cada error en cada rincón del país.

Mientras tanto, habrá que estar muy pendientes de lo que suceda en el Poder Legislativo con la famosa iniciativa de la legisladora plurinominal, en el propio Revolucionario Institucional con su hasta ahora presidente nacional y con la Alianza Electoral VA POR MÉXICO que hasta donde teníamos entendido, sería quien gobernaría nuestro Estado. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy buen fin de semana.

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