La última semana se ha hablado mucho de Taiwán y por ello mismo me puse a investigar su peculiar historia. Su población autóctona es de origen malaya, pero por su cercanía con el Japón comenzó a recibir población de esas islas sin que perteneciera al Imperio Japonés; pero fue hasta el siglo XVI que los portugueses la “descubrieron”, unos años después, los holandeses ocuparon el sur de dicho territorio estableciendo algunas fábricas comerciales, pero ambos países duraron no más de 50 años, ya que fueron expulsados por los habitantes originales.

Fue hasta el siglo XVII que el Imperio Chino la anexionó como parte de ellos, pero en la primera guerra chino-japonesa de 1894-95 fue cedida a Japón, cosa que se revirtió con la derrota japonesa de la Segunda Guerra Mundial y en la conferencia de Potsdam de 1945, uno de los acuerdos era ser regresada a China.

Cuatro años después, en 1949 cuando los comunistas avanzaban en el derrocamiento de la instalada Republica China y su entonces presidente Chiang Kai-shek huyó a Taiwán al frente de dos millones de soldados y autoridades, huyendo de Mao Tse-tung, en un éxodo de unos 1,5 millones de personas, ahí en esa Isla proclamó el territorio de la República China que esperaba en algún momento retomar el poder de toda la China continental, algo que pasaron los años y nunca pasó.

Al día de hoy no es reconocida internacionalmente como país aun teniendo unos importantes resultados económicos y de calidad de vida. En 1952, tenía un ingreso per cápita de poco menos US $213. Hoy, posee uno de más de US $34,000 y una robusta clase media (el índice de Paridad de Poder Adquisitivo en Taiwán es de unos US $52.304 per cápita). En aquel año, la mayor parte de la economía se movía con la agricultura. Hoy han tomado su lugar sectores como información, comunicaciones y tecnología. Podrá comprobarla viendo tanto etiquetas de aparatos tecnológicos como algunos de ropa, comprobando que al menos uno de su hogar tendrá la marca “Made in Taiwan”. La realidad es que es una economía desarrollada.

Con este antecedente, ¿por qué hoy hay tensión por la visita de Nancy Pelosi presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso Estadunidense a Taiwán? Hay varios factores, por su puesto uno de los más importantes son las cuestiones económicas de alta prioridad, como el hecho de que esta nación asiática es una de las principales productoras de chips y semiconductores que se usan en todas las computadoras de Estados Unidos. La posible escasez de estos elementos tecnológicos convierte a Taiwán en un objetivo estratégico para los americanos.

Otro factor es la baja popularidad del presidente Joe Biden frente a las cercanas elecciones intermedias en Estados Unidos, poniéndolo en desventaja, por lo que un manotazo de liderazgo internacional y recordar que el presidente de los Estados Unidos es factor para la estabilidad mundial, contribuyen a la imagen y un cierre de filas del sector patriótico de la sociedad estadounidense, buscando unidad, demostrando poder y recordar que pueden hacer uso de la fuerza para mantener el status de lideres en la geopolítica internacional, y esto contribuye en la manipulación del electorado de aquel país.

Finalmente, leyendo un artículo de Clarissa Wei, periodista estadounidense-taiwanesa en Taipéi, pareciera que la alarma y cierto pánico internacional no se replican entre los taiwaneses y citándola: “Hay una desconexión estremecedora entre la forma en que el mundo exterior percibe a Taiwán (como un posible punto crítico para la guerra mundial) y la forma en que nosotros en Taiwán vemos a Taiwán (nuestro querido hogar donde vivimos). Y parte de esa desconexión se debe a que la conversación internacional sobre Taiwán se filtra a través de una lente geopolítica y casi siempre en el contexto de China”.

Por lo que ante todo esto, pareciera que podríamos estar tranquilos y el viaje de Pelosi, no desatará la tercera guerra mundial.