No más tabletas, celulares ni dispositivos móviles antes de dormir, recomendó el especialista Reyes Haro Valencia, al alertar sobre el daño que produce en las personas su uso previo al descanso nocturno. El director del Instituto Mexicano de Medicina del Sueño, aseguró que este mal hábito generalizado actualmente entre la población afecta la calidad del sueño, el crecimiento y el metabolismo de las personas.

Durante su participación en la X Semana de Divulgación Científica que se lleva a cabo en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, explicó que el Síndrome de Fase Retrasada del Sueño, generado por dichas prácticas, altera el reloj biológico y afecta el desarrollo natural de las personas, especialmente cuando son jóvenes.

En el marco de su conferencia sobre “Estudios científicos de los trastornos del sueño”, destacó que de acuerdo a una clasificación internacional, existen casi cien alteraciones del sueño, de las cuales, una de cada tres personas en el mundo las padecen.

Las principales, dijo, son el insomnio y la apnea, padecimientos que afectan a todos los grupos poblacionales sin distingo, pero principalmente a personas en edad productiva, cuyas afecciones redundan en irritabilidad, somnolencia, falta de atención, disminución en la productividad y la mala costumbre de dejar todo para mañana, entre otras.

Acerca de los que roncan, Haro Valencia dijo que son personas que van perdiendo gradualmente la capacidad de soñar, pues dejar de respirar y no conciliar un sueño profundo les detona pesadillas, en ocasiones parálisis del sueño e incluso epilepsia del lóbulo temporal, con manifestación recurrente de pesadillas con situaciones de muerte.

Indicó que los trastornos y las formas de dormir de las personas provocan problemas y enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad, así como mal funcionamiento y rendimiento durante el día.

Finalmente, destacó que estudios en el país han arrojado que personas con patologías como espectro autista, Síndrome de Down y déficit de atención, son poblaciones que tienen una muy mala calidad de sueño.