Juan Pablo Martínez Zuñiga

Cuando el director Dario Argento estrenó en 1977 su obra cumbre “Suspiria” (conocida en México como “Alarido”), el cine de horror encontró un punto de transfiguración que lo sublimó gracias a la rica sensibilidad plástica del cineasta italiano, quien embellecía los asesinatos más crueles y sangrientos con un juego cromático y vitaminadas atmósferas al grado de forjar escuela, pues hasta hoy día directores como NicolasWindingRefn adaptan dicha sensibilidad visual a sus proyectos –baste ver “El Demonio Neón” para constatarlo-, aún si la trama era por demás lineal e incluso elemental: una joven norteamericana arriba a una academia de danza gobernada por brujas. Este argumento fue trabajado por Argento como un pretexto para ejecutar brutales crímenes mediante una historia que nos e tomaba muy en serio a sí misma, lo que contribuye al goce de su revisión. La nueva versión que ha confeccionado el célebre director Luca Guadagnino (“Llámame Por Tu Nombre”) es todo lo contrario, pues trabaja un guion muy intrincado que cubre una amplia variedad de temas y tópicos añadiendo nuevos personajes y enmarcando la premisa en un complejo marco sociopolítico que a su vez le suma una solemnidad muy ajena a lo propuesto por Argento hace más de 40 años. Pero el resultado es una bella exploración sobre la sexualidad femenina y una celebración del matriarcado puesto en contra a un caos autodestructivo producto de un gobierno patriarcal como lo fue el alemán a finales de los 70’s, asunto que no queda aludido pues a lo largo de la cinta se enfatiza constantemente la división social producto del muro que sesga la nación y los conflictos internos producidos por las Brigadas Rojas en el período conocido como “Otoño Alemán”. Es en este turbulento momento cuando a Berlín llega una joven menonita de Ohio llamada Susie (Dakota Johnson) con el fin de ingresar a la afamada Academia de Danza Helena Markos, dirigida por Madame Blanc (Tilda Swinton) y un grupo de veteranas bailarinas. La chica norteamericana poco a poco se dejará seducir por ellas conforme sus habilidades dancísticas progresan mientras que sus compañeras detectan elementos extraños en este recinto, elemento que se verá acentuado con las pesquisas de un psicólogo avejentado llamado Josef Klemperer (Tilda Swinton con un eficaz maquillaje) quien será la base de una trama análoga al mostrar sus investigaciones sobre la Academia a la vez que conocemos sobre su trágico pasado durante la Segunda Guerra Mundial.
Guadagnino hace de “Suspiria” una reflexión onírica sobre la condición humana a través de la perspectiva femenina y el arte, alejándose de lo planteado por Argento para tomar como base de su discurso terrorífico la visceralidad producto de la férrea visión de la mujer en contraste con la entropía con que el hombre rige y conduce la vida de otros (aquí expuesto como los ataques a la comunidad alemana por parte de los caudillosBaader-Meinhof y el secuestro de la aeronave de Lufthansa), sin exentarse de escenas sangrientas producto de la cofradía de hechiceras quienes harán lo necesario para no ser descubiertas.
La cinta desconcertará a muchos, aburrirá a otros y se verá odiada por los seguidores del filme original, pero no cabe duda que Guadagnino realiza una reconfiguración válida y oportuno sobre el material fuente para generar un discurso actual sobre la condición de género que intriga más por sus ideas que por su construcción visual y que inquieta por eso mismo. “Suspiria” es lo mejor que tenemos actualmente en cartelera.

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